(Arzobispado de Cusco, julio de 2013) En solemne ceremonia realizada el 23 de julio de 2013 en la majestuosa Basílica de San Francisco de Asís de Lima, el Arzobispo del Cusco, Mons. Juan Antonio Ugarte Pérez, recibió del Instituto Nacional de Desarrollo y Acción Social Perú,  la máxima condecoración del Premio Unión Nacional, en el grado de Gran Collarín de Oro de la Paz Nacional; en mérito a su destacada labor a favor de los más pobres del Perú, logrando propiciar Paz, Unión y Prosperidad en los pueblos.

Esta condecoración la recibieron también,  el Arzobispo de Huancayo, Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno S.J., y otras personalidades de instituciones civiles y militares, que según la institución organizadora, son instancias que promueven, también, la ayuda humanitaria y son propulsores del desarrollo social en el Perú.

La ceremonia estuvo muy concurrida y contó con la participación de Ministros de Estado, Congresistas de la República, representantes de las Fuerzas Armadas y Policiales, Alcaldes Provinciales y Distritales, Rectores de Universidades, empresarios, líderes civiles de las diversas obras sociales, entre otros. Este acto fue antecedido por una solemne misa y Te Deum, presidida por el Arzobispo del Cusco, Mons. Juan Antonio Ugarte Pérez, con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica y Coro de la República.

En la prédica, Mons. Juan Antonio Ugarte, destacó el trabajo de la Institución Nacional de Desarrollo y Acción Social Perú, entidad de ayuda humanitaria y propulsora de Desarrollo Social; y agradeció a Dios porque haya hombres de buena voluntad que piensen en los demás y trabajen por los más necesitados. Dijo recibir la condecoración a nombre de la Iglesia Católica, que es en sí la institución que promueve, a través de sus diferentes organizaciones y congregaciones, el apoyo humanitario y el desarrollo social de los más pobres, no solo en América Latina, sino en el mundo entero.

El Arzobispo del Cusco persistió en la necesidad  actual, de no solo atender la pobreza material, sino más bien la pobreza espiritual que lamentablemente acrecienta y en la que la Iglesia y la sociedad tendrán que incidir, si lo que quieren en verdad, es actuar en defensa de la paz y contrarrestar la pobreza.

Extraído de la página web del Arzobispado de Cusco (http://www.arzobispadodelcusco.org/noticia.php?idnoticia=820) el 24 de julio de 2013.