“BIENAVENTURADOS LOS QUE MUEREN EN EL SEÑOR”

Carta de Mons. José María Ortega Trinidad, obispo de la prelatura de Juli, recordando al P. Narciso Valencia Parisaca, a un mes de su fallecimiento.

Martes, 25 de abril de 2017

Muy estimados sacerdotes y todos:

Estoy seguro que todos estamos sintiendo el inmenso dolor por la pérdida de un hermano sacerdote. Esto nos lleva a estar muy unidos entre nosotros, con sus familiares de sangre y sus amistades, en concreto a sus hermanos Irene y Víctor, con quienes hablé dándoles el pésame y animándoles que ofrezcan a Dios esta pérdida irreparable, cual es, el fallecimiento de su hermano sacerdote Narciso.

Visión sobrenatural

Si vemos todos estos acontecimientos con una visión puramente humana es difícil comprender. Pero con una visión sobrenatural –aunque no por eso deje de costarnos– hemos de aceptar la voluntad de Dios. Él sabe hacer mejor las cosas, pues nos dice la Sagrada Escritura: “Bienaventurados los que mueren en el Señor; sí, dice el espíritu, para que descansen de sus trabajos, pues sus obras los acompañan” (Apoc 14, 13).

¿Y cuál es el sentido de la muerte de nuestro querido sacerdote Narciso? Nos responde San Pablo: “Sabemos que, si la tienda de nuestra mansión terrena se deshace, tenemos de Dios una sólida casa, no hecha por manos de hombres, eterna, en los cielos” (2 Cor 5, 1).

El sacerdote no se salva solo. Se salva con muchos o se pierde con muchos. Y confiando en la misericordia de Dios y en su infinita sabiduría, consideramos que el Señor ha tenido en cuenta –para el encuentro final– la entrega fiel de Narciso a la vocación sacerdotal y todos los frutos de un sacerdocio de muchos años. El Señor que “nunca se deja ganar en generosidad”, verá y sopesará todos los sacramentos realizados para hacer hijos de Dios y mantener en la gracia divina a muchísimos fieles del pueblo de Dios.

Propósito concreto

Esta imprevista y sorpresiva –a los ojos humanos– de la muerte de nuestro queridísimo sacerdote Narciso, nos urge rezar para que haya abundantes, buenas y santa vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.

A los que quedamos nos debe ayudar a corresponder mucho más a aquel nos llamó desde toda la eternidad. En efecto, tengamos en cuenta estas palabras: “Que tu vida no sea una vida estéril: ¡Sé útil!, ¡deja pozo! Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón” (Camino, 1).

La ausencia de un sacerdote nos anima a poner más el hombro. Deja un vacío que se debe llenar con el trabajo, el ejemplo, la fraternidad, fidelidad y más entrega a Dios y a la Santa Madre Iglesia una, santa, católica y apostólica.

Preparados ante la última llamada

La experiencia cercana de la presencia de la muerte, nos ayuda a prepararnos para el día que nos toca. No somos eternos. “Pues sabemos que, si la tienda de nuestra mansión se deshace, tenemos de Dios una sólida casa, no hecha por manos de hombres, eterna, en los cielos” (Cor. 5, 1). Pero siempre hemos de tener en cuenta lo que nos dice la sagrada escritura: “No te presentes ante el Señor con las manos vacías” (Eclo. 33, 6; Ex 23, 15).

Fraternidad demostrada

Agradezco de todo corazón a todos los que han estado muy cerca desde las primeras horas del accidente: a los familiares (Víctor e Irene), sacerdotes de nuestra prelatura (Clemente, Inar, Pedro, Miguel y otros) y amistades. Seguramente en estos días estarán muy cansados y como dolidos por el deceso de nuestro hermano.

Esto me trae a la memoria aquellas palabras de un libro sapiencial: “Un hermano ayudado por su hermano es como una ciudad amurallada” (Pr. 18.19). Ellos han estado pendientes de todo, dejando sus trabajos y deberes. Dios es bueno e inmenso pagador, por nuestras pequeñas labores.

Agradecimientos y reflexión final

Deseo agradecer igualmente por las muchas oraciones y condolencias recibidas de obispos, sacerdotes, religiosas, amistades y muchísimos fieles.

Una reflexión que nos puede ayudar a todos es que no podemos perder el tiempo, que es muy breve. Por eso, hemos de ser más generosos y más leales con Dios. Convenzámonos que el tiempo que todavía tenemos en nuestras manos es corto para amar, para dar, para desagraviar (Cfr. San Josemaría Escrivá, Hoja Informativa, p. 4). No tengamos miedo a dar la vida, a morir cada día siendo sacerdotes de verdad, llevando la cruz que nos toca con garbo y alegría.

Personalmente pedirle y rogarles, con toda el alma y corazón, que no dejen de ofrecer la Santa Misa, las veces que puedan, por el eterno descanso de su alma. ¡Gracias!

Que la Virgen de Guadalupe acoja a nuestro sacerdote Narciso en su manto para presentarlo ante su Hijo Jesús. Así sea.

Mons. José María Ortega Trinidad

Obispo Prelado de Juli

“LOS CATEQUISTAS SON INSTRUMENTOS PARA SEMBRAR LA FE EN EL PUEBLO”: ENTREVISTA AL P. URBANO QUISPE

Última actualización: 15 de abril de 2017

Entrevista al P. Urbano Quispe, de la Prelatura de Sicuani, por Carlos Zegarra Moretti, del Instituto de Pastoral Andina. El encuentro tuvo lugar el 25 de marzo de 2017 en la parroquia Santo Tomás (Chumbivilcas). Transcripción de Rocío Ortega.

Carlos Zegarra Moretti (CZM): Hoy día, sábado 25 de marzo del 2017, aquí estamos en Santo Tomás de la prelatura de Sicuani con el padre Urbano. Y yo había anotado algunas preguntas. Bueno, la primera de ellas es que nos cuente, pues, ¿cuándo nació?, ¿dónde nació?

Urbano Quispe (PUQ):Ah, ya.

CZM: A ver padre, díganos.

PUQ: Muchas gracias por la invitación. Mi nombre es Urbano, soy de la provincia de Canchis, del departamento de Cusco, del distrito de Checacupe, de la comunidad de Cañacota. Mis padres son campesinos. Soy procedente de una comunidad muy pobre, una comunidad que no tiene muchos recursos económicos: una zona pobre. Soy el mayor de los siete hermanos. Estudié en el mismo distrito. Mis cuatro años de primaria, cuarto, lo hice en mi idioma mater, que es quechua. Luego, empecé mis estudios de quinto de primera, para adelante, en castellano. Estudié en el colegio “Almirante Miguel Grau” hasta tercero año de secundaria, y cuarto y quinto lo hice en el departamento Madre de Dios, en el colegio de Puerto Maldonado. Luego, estudié en el seminario, en el pre-seminario “San José de Ayaviri”, que es prelatura de Ayaviri, y mi propedéutico lo estudié en la prelatura de Sicuani, en la casa de Emaús, y mis estudios de filosofía y teología lo hice en el seminario mayor “Nuestra Señora de Guadalupe” que está en Puno, de la prelatura de Juli. Llevo ya… mi ordenación fue el año 2011, un 30 de abril, y llevo ejerciendo mi sacerdocio, son siete años.

CZM: Siete años.

PUQ: Siete años. Me tocó unas parroquias muy pequeñas en la provincia de Canchis: Tinta, San Pedro y San Pablo, y Combapata. Una experiencia muy bonita.

CZM: ¿Esa fue su primera parroquia?

PUQ: Uhmm…. Sí, Tinta mi primera parroquia y ahí trabajaba con la parroquia de San Pedro, San Pablo y Combapata. Actualmente, desde el año 2015, del 8 de setiembre, el día de la Virgen de la Natividad, patrona de Santo Tomás, lo asumí con su venia del monseñor Pedro Alberto Bustamante López. Y estoy trabajando desde esa fecha hasta estos días. Y siento que esta parroquia, esta provincia, es la parroquia más lejana de la prelatura de Sicuani; y, con muchas esperanzas y con, también, pocas posibilidades que mucha gente pueda prosperar aquí en sus pueblos, ¿no? Todavía se puede decir que estas tierras son zonas misionales, o sea, que son zonas de misión. Y, creo, que el IPA, a través del IPA, el señor Paul [Rosillo Madrid], con algunos que trabajan, hemos trabajado siempre desde muchos años, ¿no? y, creo, que hasta ahora también seguimos trabajando. Y estamos muy agradecidos, nuestra parroquia Santo Tomás está muy agradecido que el IPA siempre ha colaborado en los trabajos de la catequesis. Y eso nos ayuda muchísimo.

Y una de las cosas muy fundamentales: aquí son tres distritos, actualmente, de trabajo: distrito de Santo Tomás, que es la capital de la provincia de Chumbivilcas, y distrito de Lluscu, y distrito de Quiñota. Y tenemos dentro de ellos zonas más alejadas. Ahorita la comunidad más alejada de nuestra parroquia es siete horas de viaje.

CZM: ¡Wow! ¿El camino también es difícil?

PUQ: Sí, el acceso es muy difícil y se llama Guaso. Zonas que se puede ir, otras zonas poco más… Las siguientes serán, pues, este, a seis horas, ¿no? Son zonas que se llaman Tirani y Uiras Cancha. Y, bueno, bajamos a Tambo Huancarama, Picutani y Yavina. Los chuypos son las alturas que son, de acá, de nuestra parroquia, y que corresponde, pero muchas veces a esos lugares se llega una vez al año, porque son zonas, son lugares muchísimas que no se puede, ¿no? Y, ahora, este año, nosotros, nuestra parroquia, se propone a trabajar a través del programa de catequesis, en las que muchas de nuestras hermanas, hermanos -que son muy voluntarios, voluntarias- nos apoyan. Ellas van a trabajar con la preparación de los niños menores, 0 a 9 años; también, con los niños de 10 años para arriba; también, en la catequesis de primaria con sexto grado; también, con los jóvenes y señoritas de secundaria; y, también, catequesis de adultos y catequesis prematrimoniales, también. Para mí es un desafió, para mí, un reto que tengo, de poder animar, fortalecer la fe de la gente; a diferencia de que en la provincia de Canchis trabajé en esas parroquias, la gente es bastante participativo, entiende su fe.

CZM: ¿Y usted nota que aquí es diferente?

PUQ: Y aquí es bastante, muy pésimo, muy pésimo. Entonces, hay mucho que trabajar acá, mucho que trabajar acá. Así que, creo, que de noche a la mañana nosotros… no se puede. Sino hay que darle tiempo, hay que darle el tiempo de trabajo. Sobretodo sembrar, ¿no?, desde los niños y, para eso, pues, nosotros siempre les pedimos al IPA, Instituto Pastoral Andina, que siempre nos colabore, a que esas personas que… nuestros señores catequistas, ¿no?, que siempre sean capacitadas, capacitados, que tengan una formación cristiana; de tal manera que ellos son los que…, son instrumentos de Dios, también, para sembrar, ¿no?, esta fe en esos pueblos.

CZM: Y ya, por ejemplo, en la reunión, la charla que ha estado dando Paul, muchas de las inquietudes de los catequistas iban en dirección a la relación que tenían con los otros grupos religiosos, ya sean cristianos y no cristianos. ¿Y Usted ha notado que esto es algo muy fuerte aquí, en Santo Tomás o, digamos, en la prelatura?

PUQ: Uhm…sí. A nivel, aquí, en esta parroquia, nunca tuve ninguna inconveniencia, ¿no? No tuve. Yo, siempre, a esos hermanos nuestros los respeto, pero nunca tuve un conflicto con ellos o que yo note que ellos tienen mayor presencia en las comunidades. También, pero, más allá de lo que ellos pueden tener una influencia en el sectores de acá, de nuestra parroquia, mucha gente no le gusta, o sea, ellos tampoco no tienen un logro con ellos. Su trabajo de ellos, de otras iglesias no… -que son cristianas, pero no católicas-, tienen personas pero no… Ellos tampoco no tienen mucha influencia ahí, mucha gente. Entonces, ¿qué quiere decir? Aquí hay algo, una diferencia bastante clara de que la gente casi como que no le gusta la fe, ¿no?, y ya, bueno. No sé si tienen fe, pero, bueno, en algunos lugares sí tienen. Entonces, ése es un tema. Yo a los lugares que he ido, por ejemplo, hoy día que yo fui a Pallpa-Pallpa Quiñota, mucha gente me ha dicho que en ese Pallpa-Pallpa hay bastante israelitas. Pero hoy día yo lo he visto, que todo el mundo se ha venido a la santa misa, y tampoco ninguna, ningún líder de otro grupo religioso me ha acercado, eso ¿no? Y donde yo he llegado siempre, a las personas se han venido a nuestra santa misa, a la ceremonia de la misa, mucha gente nunca…. Pero, tal vez, nuestros hermanos catequistas de acá, tal vez, hayan tenido; porque ese es el débil de nuestros catequistas, ¿no? Hay otros líderes religiosos que ellos van y los cogen de… porque no tienen suficientemente formación cristiana.

CZM: Sí.

PUQ: Eso es lo que nos falta, pero si nosotros tuviéramos, entonces, tendríamos para dar razones, ¿no? Porque Jesús nos dijo: “hay que dar razones de lo que creemos”. Ese sería la teología fundamental, ¿no? Dar razones de la esperanza de lo que proclamamos, de lo que creemos, ¿no?

Entonces, creo, que es una tarea bastante fuerte para mí. Hay recursos humanos. Lo que necesitamos son espacios de formación. Eso es lo que nos falta. Si tenemos una formación muy buena, explicaremos de nuestra fe a nuestros niños, a nuestra familia, a todas las personas que nos acercan a nuestra parroquia, con quien trabajamos, con quien compartimos nuestra vida diaria.

CZM: Y hablando sobre ese tema de los catequistas, Usted, ¿cómo considera que deberían, debería ser el catequista?, ¿qué requisitos debería tener un buen catequista?

PUQ: Uhm… un buen catequista, primeramente, tiene que tener vocación. Le tiene que nacer, que le gusta inmensamente de trabajo y colaboración, y por el señor Jesús, que nos ha invitado. O sea, estamos diciendo que hay que hacer unos locos para seguir a Jesús y los tenemos, ¿no? En nuestra parroquia tenemos bastantes personas: una de las personas es el Señor Hipólito que es catequista, muy antiguo; el señor Marianito, bastante, y también todas mujeres, por ejemplo, tenemos la profesora Juriel y la señora Sarita, etc., ¿no?, la señora Francisca. Hay muchas personas que tienen, que les nace, que les gusta trabajar en esa parroquia, ¿no? Entonces, ellos, por más que los párrocos que vienen o los sacerdotes vienen cada periodo, ellos continúan. Entonces, yo creo que el catequista debe ser aquella persona que sea apasionado por vivir, por cumplir la misión que el Señor nos ha dejado. Debe ser apasionado. Yo, también, fui catequista antes de ser seminarista, ¿no? Bueno, nuestro párroco nos ha dicho que tenemos que hacer misiones y visitas a las comunidades. Y nosotros hacíamos caminata, pues, es en la noche, ¿no?, voltear cerros. Y la comunidad, la mucha gente adulta se reunía en su capillita. Nosotros llevando nuestras laminitas, que en ese tiempo no había todavía luz y mostrábamos, ¿no? Lo explicábamos, cantábamos, ¿no? Muy bonito, y a la gente le gusta eso, ¿no? Entonces, yo creo que a uno le tiene que hacer, le tiene que nacer. Por ejemplo, yo conozco, por ejemplo, en otras parroquias, la comunidad nombra catequista pero es por obligación, ¿no? Entonces, esa persona va a participar por obligación, pero no porque le gusta. Entonces, a uno le tiene que gustarle ser catequista y eso es lo bonito, ¿no? Eso es lo que hemos trabajado, también, en este segundo congreso de teología: “misioneros y discípulos de la nueva evangelización”, ser, ¿no?, los catequistas, ¿cómo debemos ser?, ¿no?, ¿cuál es el perfil del catequista, su personalidad, su carácter y su misión? Entonces, me parece interesante y agradecemos, también, al monseñor Pedro Alberto por este gesto tan amable.

CZM: Y una pregunta, usted ha hablado, pues, de cuando era, digamos, catequista, también, ¿cómo recuerda Usted a los antiguos obispos de Sicuani: monseñor Albano?, ¿los llegó a conocer? o ¿qué recuerdos tiene de esa época?

PUQ: Yo conocí muy poco a monseñor Albano, pero sí, yo siento de que monseñor Albano haya trabajado bastante bien, porque la deficiencia que se veía, el trabajo en las parroquias, la fe de la gente era bastante, muy buena. Si es que esta fe de la gente era ferveciente es porque el pastor ha estado trabajando, ¿no? Como yo te digo, de que yo no conocí mucho al monseñor Albano, no conocí, ¿no? Empecé a trabajar con monseñor Miguel, que es el sucesor de monseñor Albano. Y yo, por lo menos, este…, en mis familiares, en mi comunidad, donde yo resido, son personas, familias, creyentes en Dios y participamos bastante en las misas, ¿no? Entonces, siento que la organización de la prelatura en ese entonces haya sido muy eficiente, ¿no? Entonces, ahora la diferencia de aquellos tiempos en este tiempo es bastante -se puede decir- hay una distancia. Recordemos de que esas décadas de -llamémosle- del 2000 para abajo y el 2000 para arriba, esos tiempos ha cambiado bastante. Y yo, por lo menos, en ese tiempo en que yo vivía de mi niñez, un poco de parte de mi juventud, la gente se disponía. Se tenía tiempo, le sobraba tiempo, y no había muchas oportunidades. La gente, mucha gente esperanzada en la Iglesia. La Iglesia ofrecía muchos espacios, ¿no? Pero, después, de 2000 para arriba, de esos tiempos, como que la realidad social se abrió mucho, más oportunidades para mucha gente. Hay muchos que se dedican al trabajo, al estudio, al negocio, etc., etc.. Que ahora ya no tiene mucha gente disponibilidad para el trabajo voluntariado en las parroquias, ¿no?, en la Iglesia. Ésa es la gran diferencia. Entonces, en aquellos tiempos, la gente, cuando la parroquia convocaba: “Vamos al encuentro”, todos se disponían y se venían a la actividad que programaba la parroquia. En estos tiempos, tú los invitas, la mitad de ella. Siempre la gente dice que tengo este trabajo, que tengo este trabajo, que tengo este trabajo, que cuidar a mis hijos, etc., etc. Un montón de justificaciones. Entonces, vemos de que como los tiempos han cambiado, los tiempos han cambiado, en que antiguamente -la gente como no tenía espacio de participación en la vida social-, tenía tiempo y participaba. El espacio era la Iglesia que los ofrecía. Estos tiempos cómo este hay muchos espacios que se dedica mucha gente y, ahora. poco tiempo le da.

CZM: Sí, es interesante.

PUQ: Entonces, sería un poco de análisis socio-cultural.

CZM: Y, tengo una pregunta sobre su época como seminarista: ¿qué cursos le gustaban más a Usted? y ¿a qué profesor recuerda con más cariño de esa época? o ¿cómo era la experiencia del seminario?

PUQ: Sí. A mí me gusta bastante la filosofía. Eso desde mis estudios secundarios. Que yo único mayor nota que tengo es en filosofía. Entonces, el resto ya le di. Igual, también, en el seminario mayor, la mayor nota que obtuve era en filosofía, también. Y, bueno, teología, también, me gustó bastante.

Los momentos que me llevaron, tal vez, a realizarme, a conocer mucho más eran… una de las cosas bonitas es cuando yo tuve una formación con los padres diocesanos, ¿no?, en el seminario “Nuestra Señora de Guadalupe”. Sobre todo me han ayudado a conocer mi propia identidad, mi propia cultura, nuestra propia fe, también, ¿no? Yo, desde mis realidades, soy un hombre, una persona de fe en nuestro Señor Jesucristo: como es que en mí, mi familia y mis pueblos tenemos esta fe en Dios, como nos expresamos, ¿no? Entonces, eso es lo que me ha fortalecido muchísimo a mí.

Y, sobre todo, tuvimos nosotros en el seminario… organizamos los congresos, ¿no?: Congreso de filosofía y congreso de teología. Y eso, para mí, me ha marcado muchísimo.

CZM: ¿Cómo eran esos congresos?

PUQ: Esos congresos eran pues para, para cuestionarse, ¿no?, o sea, para discutir.

CZM: ¿Invitaban gente de afuera o era…?

PUQ: El tema era muy bueno de esos congresos.

CZM: ¿Recuerda alguno?

PUQ: Congreso de encontrarse con muchas personas. En el congreso participaban, pues, están los jóvenes de la Universidad del Altiplano, de Puno; están los jóvenes, señorita, de diferentes instituciones superiores: personas que tienen ese interés, ¿no? Son mayormente gente profesional, ¿no?, personas profesionales, porque la invitación era muy amplia. La participación era, pues, muy buena, muy buena. De igual modo, también, en teología, ¿no? Entonces, teníamos teología, también, los emergentes teológicos de estos tiempos, ¿no? Entonces, hay uno, hay ponentes que realmente te exponían, ¿no? Y, también, la gente de esos tiempos se preguntaba, pero “¿por qué ahora no se hace eso?” o “¿por qué se hace?”, ¿no? Son temas que te motivaban y, también, te provocaba el desafío.

Entonces, yo pienso que son momentos que yo viví y me ha fortalecido mucho estos años. Y, también, tuve una parte de mi formación… Yo agradezco al padre Narciso, que fue mi rector, una persona muy buena.

CZM: Narciso… ¿Valencia?

PUQ: Valencia, y como rector, muy buena. Y, también, como profesora de filosofía, la profesora Lucy Verao, una profesora muy importante, muy muy buena en filosofía. Y los recuerdo a ellos, especialmente a ellos. Y, también, en teología, un parte de teología, tuve a los padres de la Obra, Opus Dei, que ellos también me inculcaron mucho, bastante, en la dogma de nuestra Iglesia, que es muy importante; la verdadera fe de nuestra iglesia, también, que es muy importante. Entonces, yo, creo, que yo tengo esa suerte, de conocer, ¿no? O sea, diferentes espiritualidades en nuestra Iglesia que ofrece a la Iglesia Universal: una formación diocesana, desde nuestros lugares, desde nuestras raíces culturales, desde nuestra religiosidad popular -llamémoslo así- y, también, una formación también doctrinal en teología, ¿no? Conocer. Entonces, llamémosle así: tal vez, una parte de teología fue un estudio científico, llamémosle así, y una parte de teología, llamémosle así, un poco más arraigado a unos autores más concretos, que se vive o que se estudia en el ramo de la teología. Entonces, estoy muy agradecido con conocer esta espiritualidad u otras espiritualidades de nuestra Iglesia que tienen. Y eso, creo, que a mí me fortalece, que muchos, tal vez, no pueden tener eso, pero yo tuve esa experiencia, esa oportunidad de conocerlos: estas dos formaciones que son para mí un regalo de Dios.

CZM: Y sobre la presencia de grupos de religiosas acá, en Santo Tomás: ¿qué hermanas o qué congregaciones están? y ¿cuál cree cuál es el rol que cumplen, digamos, estas órdenes religiosas en la prelatura o en la parroquia, aquí, en específico?

PUQ: Sí, aquí en nuestra parroquia de Santo Tomás están las hermanas de Jesús Pobre,. Creo que son su espiritualidad bastante idéntica con los pobres. Están ellos, trabajo con las culturas más vulnerables, digámoslo así. Porque, recordemos, hay que ser realistas en esa parte, y yo los aprecio a todos los religiosos, a todos las congregaciones, a todos ellos los quiero mucho; pero muchos de ellos no se arriesgan a este tipo de trabajo. Me consta a mí , había otros religiosos que han venido, pero, al ver como es la situación de acá, de Santo Tomás, tuvieron que renunciar y se regresaron. Entonces, el trabajo aquí no es para… no es un trabajo de lujo, hay que decir eso, ¿no? Es un trabajo de misión, donde uno se acerca a trabajar con ellos y, tal vez, te asustas y al día siguiente estás pensándote ya regresar:  creo que este trabajo no es para mí, y ya  eso. Entonces a una organización, creo, que lo pasó eso. No estaban llegando, pero yo sabía eso. Y, creo, que las Hermanas de Jesús Pobre, pues, son, según lo que me han contado, han vivido una zona bastante, muy pobre, en Quiñota, y han pasado momentos de realmente una… momentos muy difíciles, ¿no?, de comodidad: no había una casa adecuada, tal vez en pésimas condiciones de alimentación, una crisis realmente. Muchas veces pocos entendemos esta situación religiosa, que se entrega por ese lado, pero muchos, también, no consideramos eso. Por lo menos a mí sí me llega al sentimiento de que ellas como trabajan, ¿no? Entonces, ellas, por ejemplo, con ellas trabajamos, vamos. Cuando yo les digo: “Hermanas, vamos a este lugar, vamos a este lugar”; ellas muy dispuestas, ¿no? Muy dispuestas, pero algunas de las religiosas, yo digo que la altura les choca. Bueno…

CZM: Y las condiciones.

PUQ: No están en condiciones de poder hacerlo, entonces ellos…

CZM: ¿Pero ellas tienen su comunidad aquí en Santo Tomás o en…?

PUQ: Sí, las Hermanas Jesús Pobre tienen una casa y ellas viven ahí. Y desde ahí trabajamos muy coordinadamente, articuladamente; netamente trabajo de la parroquia. También tenemos una laica que se llama, bueno, nosotros la llamamos, Hermana Marisol, está a cargo de la APAINE (Asociación Para la Atención de Niños Excepcionales) “Niño Jesús”, que está a la conducción de la prelatura de Sicuani. Y tiene, entonces, ahí eso: Verbo Encarnado o Verbo Dei. Ella tiene una formación, pero muy buena ella; y está a cargo de la dirección de la Institución Educativa “Niño Jesús”-APAINE. Llamamos niños de diferentes habilidades, con ellos se trabaja. Tenemos otro trabajo social, trabajo social pastoral que está haciendo, es el Programa de Empleo Juventud (PEJ). Y ellos trabajan con los…, por el lado de Pulpera y, también, aquí con los jóvenes de “nocturna”. Entonces, tendríamos eso, ¿no? Esos dos equipos sociales, y por un lado, también, la ODEC, la Oficina Diocesana de Educación Católica, los profesores de religión, con ellos también estamos coordinando en trabajar catequético, sobre todo en el ámbito de la institución educativa del secundario, aquí, en la parroquia de Santo Tomás.

CZM: Muy bien, padre, tenemos mucha información. Muchas gracias. Quiero solamente, la última pregunta, no sé si mencionó cuándo nació. Ese datito.

PUQ: Sí, yo nací un 7 de diciembre del año 1979.

CZM: Muy bien. Muy bien, padre.

PUQ: Muchas gracias.

CZM: Ésta era la pequeña entrevista.

PUQ: Gracias.

CZM: Muy bien, padre, gracias a Usted.

El audio se puede escuchar en el siguiente enlace: http://www.ivoox.com/entrevista-al-p-urbano-quispe-santo-tomas-25-audios-mp3_rf_17888149_1.html.

P. Urbano Quispe (Santo Tomás, marzo de 2017)

“UNA GRAN TAREA DE LA IGLESIA ES DEVOLVER A JESUCRISTO A SU LUGAR”: ENTREVISTA AL P. RAIMUNDO O’SULLIVAN

Entrevista al P. Raimundo O’Sullivan, de la Prelatura de Sicuani, por Paul Rosillo Madrid, del Instituto de Pastoral Andina. El encuentro tuvo lugar en enero de 2017.

Paul Rosillo (PRM): Buenas tardes, padre Raymundo. Hace unos días, Usted nos anunció, pues, su jubilación, con mucha pena. Después de varios años de trabajo, aquí, en la prelatura. Se retira, pues, por motivos de salud. El IPA, conscientes del rol que jugó Usted, aquí, en la prelatura de Sicuani, ha querido entrevistarlo y preguntarle algunas cosas con respecto a su vida y de su testimonio como sacerdote en toda esta zona del sur andino.

Sabemos, padre, que Usted es de Irlanda, pero, ¿de dónde es Usted, exactamente? Nos gustaría que nos describa algo de su pueblo natal.

Raymundo O’Sullivan (RO): Buenas tardes, Paul. Efectivamente, hace 48 años, bueno, hace, casi 74 años -73 años, mejor dicho- nací en Irlanda. Durante mi estadía allá no tenía una casa fija, en el sentido de que mi papá tenía unos trabajos que le hacía trasladarse de pueblo a pueblo. De manera que he vivido en un montón de diferentes pueblos, en todas partes de Irlanda. Pero más me identifico con el pueblo de, se llama, Kanturk en el condado de Cork, en el extremo sur de la isla.

PR: Muy bien, padre. ¿Cuántos hermanos o hermanas tuvo Usted en su familia?

RO: Bueno, algunos han fallecido antes, que no los conocí yo. Pero de los que son actualmente, somos cuatro: mi hermana mayor que vive en Inglaterra, después viene mi hermana que vive en Alemania, después vengo yo que vivo aquí y el último vive en Irlanda.

PR: Muy bien, padre. Hablemos un poco de su vocación sacerdotal. ¿Qué nos puede contar?, ¿cómo nació su vocación sacerdotal?, ¿cómo fue su vocación?, ¿en qué seminario se educó? y, finalmente, ¿dónde lo ordenaron?

RO: Bueno, el contexto vocacional en Irlanda es totalmente, bueno, ha sido totalmente distinto de la vocación de aquí, en el sentido de que… En ese tiempo en Irlanda, el cura gozaba de un prestigio enorme, casi cada familia tenía un hijo sacerdote o religiosa. Entonces, no era raro que desde temprano me picó la idea de ser sacerdote. Vengo de una familia, en la cual mi mamá era… cada día iba a misa, muchas veces. Por lo menos, durante cuaresma y en Christmas siempre estaba en misa y, por supuesto, los domingos. Entonces, crecí en un ambiente bien católico. Entonces, como en ese tiempo casi todas las escuelas, tanto primaria como secundaria ha sido regentado o bien por sacerdote o por hermanos cristianos. Casi era una vocación casi automática que uno iba al seminario así nomás. Entonces, yo, terminando mi secundaria, opté por irme al seminario en un pueblo que se llama Carlow, donde estudió [sic] filosofía y teología. Terminando eso fui a la diócesis que me habían encargado, que era una diócesis en Estados Unidos, en Boston. Después de algunos meses de diácono allá, regresé a Irlanda para ordenarme en febrero de 1968. Después de eso he regresado a Boston para unos dos o tres meses de sacerdote y en junio me encontraba en Lima estudiando castellano.

PR: Muy bien, padre, entonces, ¿qué edad tenía Usted cuando se ordenó?

RO: Si me acuerdo bien, era muy joven. Tenía 23 años, creo.

PR: Cuando Usted llegó a la prelatura de Sicuani estuvo antes en otros lugares, ¿cuáles fueron?

RO: Sí. Al principio me enviaron a la diócesis de Abancay y durante dieciocho años estaba en el pueblo Huancarama, en el distrito de Huancarama, en la provincia de Andahuaylas. Al principio con dos otros irlandeses y, después, con varios otros, luego en un tiempo solo. Después fui a otro pueblo en Apurímac, que está en la frontera con Ayacucho, que se llama Huaccana. Ahí estaba dos años. Después de eso he venido a Sicuani.

PR: ¿En qué fecha llegó a Sicuani?

RO: No me acuerdo la fecha exacta, pero por el mes de agosto de 1978, creo. Y el Mons. Albano, que estaba de obispo aquí en ese tiempo, me pidió ir a Velille. Entonces, tenía la oportunidad de poder conocer la prelatura y, evidentemente, le dije a Mons. Albano que sí. Entonces, fui allá con tres seminaristas.

PR: Muy bien, padre. ¿Cómo percibe, Usted, padre, en todo este tiempo que ha estado acá en la prelatura que ha cambiado la labor pastoral en estos años?, ¿es igual como la percibió cuando Usted llegó como es ahora?

RO: Bueno, al principio, cuando llegué primero el Mons. Albano estaba aquí. Él tenía una cercanía muy notable con la gente. Todos los agentes pastorales de ese tiempo nos abogamos mucho a labor social, pero sin desmerecer la parte religiosa, propiamente hablando. Durante los años se ha cambiado un poco, de que, ahora, en la vida del sacerdote hay menos énfasis en la parte social, pero siempre existe, aunque menor énfasis de nuestra parte.

PR: Muy bien, padre. En cuanto a los obispos, ¿qué recuerdos tiene de todos los obispos que ha tenido la prelatura?

RO: Bueno, he conocido al primer obispo, el monseñor Nevin Hayes, pero muy poco. Cuando yo estaba, venía aquí de visita, y ahí le he conocido. Y la impresión que me da era de un hombre bastante estricto con un castellano pulcro, pero no entra mucho en la cultura local. Cuando llegué aquí, ya había conocido a monseñor Albano antes, incluso, de que fuera nombrado como administrador apostólico de esta prelatura. Y él sí vio la necesidad de inculturar la religión y, también, de poner mucho la sociedad para sacarlo de los niveles de pobreza que estaba en ese tiempo. Después de él vino el monseñor Miguel La Fay, quien, como otro norteamericano que estaba mucho tiempo en Lima antes de venir aquí, él no tenía el mismo interés en la cultura local. No tenía. Incluso en gran parte no la entendía bien. Después de él, vino el actual obispo, el monseñor Pedro Alberto Bustamante, que, siendo peruano, por ejemplo, por supuesto, tiene poca dificultad en entender la cultura. Y como natural de Huaraz, también, él habla quechua, aunque el quechua de allá es distinto al quechua de aquí, pero él se está adaptando fundamentalmente. Creo que al principio, cuando he venido aquí, era totalmente necesario para un agente pastoral saber bien la lengua del quechua. Hoy en día no tanto porque, por la influencia del castellano [inentendible] también casi en todas partes son de habla castellana.

PR: Muy bien, padre. Y, por último, ya a puertas de su partida de aquí, de la prelatura, ¿cuáles cree que son los retos que afronta la Prelatura de Sicuani en la actualidad para poder mirar con buenos ojos al futuro?

RO: No todos están de acuerdo conmigo, pero, creo que, primero tenemos que estar, tener bien en mente que el centro de nuestro trabajo es Jesús. Especialmente, aquí, hay un problema que no va a cambiarse en diez, veinte, treinta años y eso es la devoción a los santos. La devoción a los santos es, totalmente, legítima, pero el problema es que muchas personas están en peligro de confundirles a los santos en pequeños dioses, incluso, en algunas partes, en algunos casos, el santo o la virgen es más importante que Dios, para mucha gente. Creo que una gran tarea de la Iglesia es devolver a Jesucristo a su lugar.

Otras cosas es que… se me ocurre que… Hoy en día hay diferentes grupos religiosos, aquí en Sicuani y entre otras partes, los cristianos estamos divididos, entre adventistas, católicos, pentecostales, evangélicos, qué se yo. Creo que, estoy seguro, ésa no es la situación que Jesucristo quiere. En muchas partes no sólo hay este divisionismo, solamente hay incluso odio de parte de un grupo a otro. Y eso no debe ser. Eso tiene que desaparecer. Ojalá que algún día, todos podamos alabar a Dios juntos. No sólo como lo hacemos en la Iglesia católica totalmente, no sólo como hacen los diferentes grupos religiosos su culto, pero sabiendo que hay un sólo Dios y que ese Dios nos ha dejado su palabra escrita y no escrita en la persona de Jesucristo, que representen a Él. Gracias.

PR: Bueno, padre Raymundo, muchas gracias. Agradecerle, pues, de parte de mi persona y del IPA. Usted siempre ha sido un gran apoyo para las pequeñas cosas que hemos podido hacer en estos últimos años aquí. Y estos últimos días con el tema del devocionario ha sido, pues, una experiencia muy grata, realmente. Muchas gracias.

RO: Gracias, Paul.

El audio se puede escuchar en el siguiente enlace: http://pe.ivoox.com/es/entrevista-al-p-raymundo-o-sullivan-enero-2017-audios-mp3_rf_16575673_1.html. Fotografías están disponibles en el siguiente álbum: https://www.flickr.com/photos/ipandina/albums/72157678986634976.

SIETE NUEVOS MINISTROS PARA LA IGLESIA LOCAL DE JULI

La celebración de la Octava de Navidad se vio coronada en nuestra queridísima Prelatura Territorial de Juli –conocida como la pequeña Roma de América, por sus impresionantes iglesias– por la ordenación de siete nuevos ministros para Nuestro Señor y que desde ahora servirán al pueblo de Dios, siendo muy fieles y entregados en la Iglesia Universal presente en nuestra Iglesia Local Juliasense.

En efecto, el jueves 29 de Diciembre último, a las 11 am, en la Catedral de Juli, Mons. Gilberto Gómez González, Obispo de Abancay –invitado especialmente para esta ocasión por el Obispo Prelado de Juli, Mons. José María Ortega Trinidad- impuso las manos a Richard Pari Chambi, natural de Huancané (Juli-Puno) quien de este modo recibió el Orden del Diaconado.

En la misa ceremonia litúrgica fueron ordenados seis nuevos sacerdotes que salen de la importante cantera de vocaciones, cual es nuestro Seminario Mayor “Nuestra Seño-ra de Guadalupe” de esta Iglesia Particular ubicada en alrededor del lago navegable más alto del mundo: el Lago Titicaca. Nuestro territorio abarca en su totalidad cinco provincias civiles de Puno (Chucuito-Juli Yunguyo, El Collao-Ilave, Huancané y Moho); y además varios distritos de la provincia de Puno (Laraqueri-Pichacani, Chucuito, Ácora y Platería), y también el distrito de Quilcapunco de la Provincia de Putina. La razón de la erección de nuestra Prelatura fue precisamente atender a todo el pueblo Aymara, que con orgullo se autodenominan: “la gran nación Aymara”.

José Shadan Chambilla Palomino es un joven del distrito de Platería (Juli-Puno). Alternó su formación seminarista entre nuestro Seminario y el Seminario Mayor Bidasoa (Pamplona España).

David Abado Aquise, natural de Pusi, Huancané (Juli-Puno), al igual que José se formó entre nosotros y en Bidasoa. Además, ambos estudiaron parte de la filosofía y toda la teología en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (Pamplona España).

Lucio Montañez de la Cruz, nacido en la “alta, lejana y nevada” Huancavelica, asimismo se formó entre nosotros y en los mencionados seminario y universidad de España.

Dante Arnaldo Leva Villavicencio nació en Anta (Cusco), al igual que Primo Conde Churata vio la luz del sol en Lares-Calca (Cusco).

Edwin Efraín Bedoya Hinojosa, nacido en la Ciudad de Arequipa. Efraín siempre ha manifestado un aprecio especial a Mons. Luis Sánchez-Moreno Lira, Arzobispo Emérito de Arequipa, y fallecido hace algunos años atrás. Por eso en reiteradas oportunidades el ahora ya sacerdote nos decía: “He aprendido a amar mi vocación de él, quien nos decía que el sacerdote debe ser santo, santo, santo”.

Algunas ideas fuerza que el Obispo ordenante hizo hincapié en la homilía de ordenación fueron los temas de la misión del sacerdote, la vivencia de la obediencia y el celibato, que eviten el espíritu del mundo o la mundanidad. Veamos.

Agradeciendo a Dios

“Lo primero que nosotros tenemos que hacer siempre y en todo momento es pues dar gracias a Dios por este don, ese regalo grande de la vocación. El Señor ha elegido a estos hermanos nuestros. Y yo como adornándome con joyas ajenas, a nombre de Monseñor José María Ortega; él está presente espiritualmente con su oración, y con su sufrimiento, también con aquel sufrimiento de además del de su cuerpo, pues ese de no poder estar imponiendo las manos a estos hijos suyos, en su nombre agradeciéndole que yo pues pueda contemplar estas joyas”.

Por otra parte, subrayó algo que se dio por primera vez desde que la Prelatura de Juli fue fundada, esto es, que en una sola ordenación se ordenen 6 sacerdotes y un diá-cono, diciendo: “es una ordenación histórica por el número de sacerdotes que van a ser ordenados, en la historia de esta jurisdicción eclesiástica”.

Pienso que aquí cabe destacar, que la mano de Dios sigue actuando, que no se ha acortado la mano de Dios, el poder de Dios. Vocaciones hay que buscarlas, preparando ese apostolado y esa pastoral vocacional con oración y sacrificio. Cuando llegó nuestro obispo actual a esta Prelatura de Juli, se encontró solamente con cinco (5) sacerdotes diocesanos incardinados. Ahora que han pasado ya 10 tenemos un motivo grande de agradecer de corazón el don, el regalo inmerecido que ha hecho el Señor a este pueblo Aymara. Ahora ya somos (30) sacerdotes trabajando en esta porción del pueblo de Dios, en esta viña del Señor.

La evangelización

Monseñor Gilberto ha explicado de un modo didáctico la triple misión de los sacerdotes. En efecto, manifestó que la Palabra de Dios que “van a anunciar va a ser una palabra viva y no será una propaganda, que podemos hacer los sacerdotes como hacen muchas personas de cualquier producto”. Una palabra que debemos asimilar y hacerlo vida en nosotros. Y para reforzar este punto recordó un punto del Ritual de Ordenaciones: “considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”

La Eucaristía

El punto central es la celebración de la Santa Misa: “Para celebrar esa misa in persona Christi, con el poder de Cristo haciendo las veces de Cristo, pero no haciéndolo como un teatro sino que identificados plenamente con El en nuestro interior”.

Pastores de la grey de Cristo

El ministerio de pastor consiste en ser guías espirituales del pueblo de Dios: “pastorear con Cristo que es la puerta de la ovejas”.

Nuestro redentor ha dicho claramente que Él es la puerta: “si entramos con Cristo, identificados con Cristo, con esa vida interior escondida en Cristo en Dios, entonces somos el buen pastor de las ovejas. Ya no seremos el que roba las almas, el ladrón de almas, el salteador”.

 Igualmente, el sacerdote debe ser un gran servidor como Cristo. El servicio, la diaconía: “un servicio que fue esencial en Cristo, y por tanto es esencial en la Iglesia”

El celibato por Cristo

Al tocar la promesa de celibato que hacen los ordenandos resaltó: “Esa renuncia a una familia humana, a los amores humanos es precisamente para convertirte cada vez más en padre de todos, todos te llamarán padre, como nos llaman a los sacerdotes padres, como también nuestro padre celestial es Padre de cada uno de nosotros y nos da una participación en su paternidad”.

Obediencia como el hijo al padre

La obediencia es clave en la vida del sacerdote en Efecto, “Nosotros tenemos que obedecer. Aprender a obedecer; obedeciendo vamos a sufrir muchas veces y estaremos disponibles para ir a donde sea a donde nos envíen; donde nos envíen en nombre de la Iglesia”

“Vamos a consagrarle a Él esta nuestra obediencia, pues cuando dentro de un momentito pues yo te pregunte “¿prometes obediencia a tu obispo y sus sucesores?, el obispo coge tus manos entre las suyas. Tú no va a estar diciendo “prometo pero suéltame que ya vas a ver”, sino vas a decir yo como Cristo: “quiero ser obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. Por eso la obediencia tiene una gran recompensa. Cristo por la obediencia se constituyó en autor de la salvación eterna”

Evitar la mundanidad

Luego tomando las palabras de San Juan 17: “El mundo los ha odiado porque no son del mundo”, subrayó: “Esta es la primera cosa: no somos del mundo. Es lo que nos enseña el papa Francisco. Tendríamos que releer uno de esos últimos capítulos de la Evagelium Gaudium, donde precisamente nos habla de no ser mundanos, de no vivir la mundanidad. Amar el mundo, pero saber que no somos del mundo, nuestro estilo no es el estilo del mundo, que no somos como los demás en nuestras maneras de ir y venir, de hacer y deshacer”.

María, madre del sacerdote

Monseñor Gómez terminó sus sentidas palabras de la predicación acudiendo a la inter-cesión de la Virgen Santísima. Los sacerdotes, de modo especial, somos hijos de María como el joven Juan. “Ahí tienes a tu madre, ahí tiene a tu madre, que lo olvides nunca, allí tienes a tu madre. Que así sea”.

Texto e imagen proporcionados por la Prelatura de Juli.

Más fotografías se pueden revisar en el siguiente enlace: https://www.flickr.com/photos/ipandina/albums/72157675022624733.

HOMILÍA POR EL AÑO JUBILAR DEL IV CENTENARIO DE SANTA ROSA DE LIMA

Eduardo Roller Chong (Prelatura de Juli)

Solemne Apertura del Año Jubilar por el IV Centenario de la muerte de Santa Rosa de Lima, patrona de América Latina, del Perú, de la Policía Nacional del Perú y de los Enfermeros del Perú

Templo Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción de Chucuito

23 de agosto de 2016

Dignísimas autoridades civiles y policiales;

Miembros del sector salud;

Hermanos en el sacerdocio, apreciados seminaristas;

Hermanos y hermanas del pueblo fiel de Chucuito y de otros lugares, que unidos por la fe en Jesucristo el Señor, están aquí presentes:

El autor del libro del Eclesiástico, nos dice que “es grande la misericordia de Dios, y que revela  sus secretos a los humildes” [Cf. Eclo 3, 20(19). 21 (20)]; sepamos entonces, que la Humildad es la virtud base para edificar en un hombre, en una mujer, una personalidad rica interiormente. Dado que nos coloca ante la realidad de lo que somos, creaturas con entendimiento y voluntad, con aptitudes y cualidades por desarrollar, sin olvidar las limitaciones. De ahí que hemos de trabajar en nuestro perfeccionamiento humano, procurando adquirir una conducta correcta, aunque se tengan y se noten las debilidades, defectos y miserias-que todos tenemos-, procurando con una lucha tenaz, día a día y con el ánimo deportivo llegar a nuestra meta. El resultado, por la ley de causa y efecto, será que aquel hombre, aquella mujer que realicen este esfuerzo dinámico, se conviertan en una guía luminosa, que edifica y aporta “su ser, su vida, sus talentos” a la sociedad donde viven.

Pero el sólo esfuerzo humano no basta, por este motivo, Dios nuestro Señor, nos ha regalado el don de la Fe teologal, que nos ha llegado por la evangelización, tarea encomendada por Jesucristo a su Cuerpo Místico que es la Iglesia Católica, que nos ha hecho hijos de Dios por el sacramento del Bautismo. La Iglesia la conforman la Jerarquía Eclesiástica, otros son laicos –casados y célibes-, otros son religiosos, siendo todos ellos responsables de anunciar la Buena Nueva de la Salvación obrada por Cristo Jesús a los pueblos en el mundo entero. En nuestra América Latina, no ha sido, ni serán nunca en vano, los esfuerzos; estos no han sido pocos, pues continúan organizándose las lecciones del Catecismo, el acercamiento de los hombres al Señor a través del apostolado.

En estas labores, todas estas hechas por una entrega generosa de varones y mujeres decididos a cumplir con la voluntad de Dios; nos han enseñado el valor inmenso de la vida con el Señor, los santos, que siguiendo los divinos mandamientos han dejado huellas de amor redentor.

Hoy precisamente celebramos a una mujer, honra del pueblo peruano y gloria de la Iglesia Católica: Santa Rosa de Lima. Estamos reunidos en esta antiquísima parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Chucuito, para iniciar el Año Jubilar por los 400 años del tránsito al Cielo –es decir de la muerte- de esta bienaventurada virgen de Lima.

Ella, Santa Rosa, murió un 24 de agosto de 1617, contaba con 31 años, todos estos entregados a los designios divinos, desde el momento en que tuvo uso de razón, con plena libertad.

Cuentan los sacerdotes confesores de la santa, que Nuestro Señor le anticipó el uso de la razón, pues de cinco años propuso de no ofender a Dios y servirle, y desde aquella edad empezó a tener oración originada de aquellas palabras: “Dios sea bendito, y en mi alma esté”. (Libro Vida de Santa Rosa de Lima, P. Pedro de Loayza, O.P., confesor de la santa, reedición 1996).

Hemos de tomarnos en serio el conocimiento de Dios, para amarlo, lo cual es un deber de justicia, pues Él nos ha creado. Para esto se cuenta con la vida de oración, camino que no se puede despreciar en la existencia de un fiel de la Iglesia. Como hemos considerado al inicio de esta predicación, de manera similar a como se adquieren los conocimientos humanos; se requiere de maestros, que con humildad y recta intención ayuden a sus prójimos en esta tarea. Para ello, -se podría decir- están obligados a cumplir esta misión por vocación: el padre y la madre, los familiares, los docentes y amigos buenos. Recayendo una buena parte de esta responsabilidad –también por vocación, con entrega total a Dios- sobre los sacerdotes y los religiosos. De ahí que el Salmo 27 (26) exprese con anhelo profundo: De ti piensa mi corazón: “Busca su rostro”. Tu rostro, Señor, buscaré. (v. 8)

Estando aún, dentro del Año Santo de la Misericordia, aprovechemos este tiempo para vivir la caridad, el amor que se compadece de la miseria ajena, que no juzga ni condena, sino que levanta, cura y alienta; y en esto Santa Rosa de Lima cooperó con el Señor, mostrándolo a través de su persona, vida y obras.

El Papa Francisco citaba al respecto: La predicación de Jesús nos presenta las obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos. (Cf. Bula Misericordiae Vultus n. 15). Con esto, cada uno haga examen de conciencia y fíjese que es lo que puede hacer, recordando que un solo acto hecho por amor a Dios, -cara a Él- tiene mayor valor que si lo hiciéramos con la intención rastrera de que nos vean los demás ¡no, eso no! sino el ¡Amor a Dios! como nos lo enseña la vida tan vigente de Santa Rosa de Lima.

Recordemos que somos pertenencia de Dios, que mientras vivamos, tenemos la oportunidad de convertirnos, de renunciar a satanás, a sus obras y seducciones; es decir de cambiar nuestra conducta para el bien, para ser felices eternamente. Santa Rosa nos dice que se puede ser santo, cada uno según la personal vocación, viviendo las virtudes en favor de los demás y gozo nuestro, alegrando al Señor.

Seamos buscadores continuos de Jesús, en la oración; en la recepción de los sacramentos, en especial la Confesión y la Eucaristía; el conocimiento de la fe, con el repaso del Catecismo; en el vínculo amoroso en la propia familia, en el trato sincero y valioso con los amigos y personas en medio del mundo; en el trabajo honesto, con las buenas obras.

Así con la gracia santificante en nuestras almas, nuestras obras serán meritorias, y cuando nos presentemos ante Dios, en la hora de la muerte, Él nos reciba, nos abrace ¡para siempre, para siempre!, poniendo sobre nuestras cabezas, la corona triunfal, que no se marchitará nunca en el Cielo. Y ahí estará Santa Rosa de Lima, recibiéndonos en el Paraíso ¡Ánimo, hermanos y hermanas! Que el Señor los bendiga y custodie y que su Madre bendita la Virgen María los proteja, recen por los sacerdotes y el aumento de fidelísimas y santas vocaciones sacerdotales para la Iglesia, para atender a nuestro pueblos, para que las familias sean núcleos de amor, verdad y alegría, los llevo en mi oración. Así sea.

Inauguración del año jubilar de Santa Rosa en Chucuito (2016)
Inauguración del año jubilar de Santa Rosa en Chucuito (2016)

59º ANIVERSARIO DE UNA PRELATURA DEL SUR ANDINO

Un evento especial

El último 03 de agosto, la Prelatura de Juli, que se encuentra enclavada en el sur andino alrededor del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, celebró el 59º aniversario de su erección canónica.

La Santa Misa de acción de Gracias se realizó en la Catedral de Juli a las 11 de la mañana, con la presencia de los sacerdotes y diáconos que trabajan en la pastoral de esta jurisdicción eclesiástica que está situado en la Región de Puno, que tiene frontera con Bolivia, y cuyo territorio está desde los 3,825 hasta los 5 mil metros sobre el nivel del mar.

La catedral estaba repleta por muchos feligreses. En especial, la gran mayoría de los profesores de religión se hicieron presentes para participan de esta especial celebración eucarística.

Luego del acto litúrgico, todos los presentes pudimos brindar y compartir en el aula magna de la curia, agradeciendo de este modo a todos los fieles laicos que con mucho cariño y entusiasmo asistieron a este magno evento.

Todo esto nos ha ayudado a agradecer a Dios y seguir apostando por un apostolado activo para que Cristo esté presente en la cumbre de todas las actividades humanas.

Monseñor Fernando Samaniego Orellana, Vicario General de la Prelatura de Juli, presidió la Santa Misa de Te Deum, quien en la homilía donde se subrayó principios básicos de nuestra misión como ministros del Señor y como agentes pastorales en nuestra Iglesia particular.

Homilía

Dentro del calendario litúrgico de nuestra circunscripción eclesiástica, se encuentra una celebración entrañable para nosotros, se trata del aniversario de la erección canónica de nuestra Prelatura de Juli. Este territorio eclesiástico fue fundado como tal por el Siervo de Dios de Dios, el Papa Pío XII con la bula Qui disponente, el 03 de agosto de  1957.

Estamos aquí presentes todos los fieles que deseamos celebrar esta Solemne Misa de Acción de Gracias por el LIX Aniversario de la Prelatura de Juli. Esta Celebración Eucarística marcará el inicio para llegar al próximo año a las Bodas de Diamante, o sea, a los sesenta años de creación de nuestra Iglesia Local o Particular de Juli.

Acción de Gracias

La celebración solemne de esta magna fecha nos ayuda a elevar nuestro agradecimiento a Dios Uno y Trino por los dones maravillosos de la Fe, la Esperanza y Caridad, por ese don precioso de ser hijos de Dios por el Bautismo, por la Gracia divina que es alimentada y fortalecida por los sacramentos.

Nuestra acción de gracias por la existencia de nuestra Iglesia Local de Juli para extender el reino de Dios en nuestras tierras, para que la Iglesia pueda prolongar la misión que el Padre encomendó al Hijo.

Gracias señor porque a todo tu pueblo en la Prelatura de Juli los has hecho instrumentos para colaborar y comprometernos en la misión de la Iglesia.

La Iglesia universal y particular

La Iglesia es Universal, y está presente en cada Iglesia Particular. La Iglesia es por derecho divino universal y particular.

La Iglesia Universal, que recibió triple misión de Cristo, está, por tanto presente en nuestra Iglesia Local de Juli. Por ello, cada vez más que muy unidos a nuestro obispo, hemos de hacer realidad esa misma misión de la Iglesia en cada rincón de nuestra querida Prelatura.

Recordemos las notas de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica. La Iglesia es una por una porque uno es Dios, una es su doctrina, uno es su fundador. La Iglesia es santa, porque santo es Dios, santo es fundador, porque santo es su doctrina, santo sus sacramentos y mandamientos, porque santo son muchos de sus miembros.

La Iglesia es Católica, universal, para todos. Aquí en la Iglesia que es el pueblo de Dios, el cuerpo místico de Cristo, la viña del Señor, la casa de Dios, caben todos los hombres, sin distinción de razas y de lenguas, colores, sin distinción de etnias y culturas, sin marginaciones por la edad, el sexo, la nacionalidad o lugar donde hemos nacido.

La Iglesia es apostólica porque está unida a Cristo en los doce apóstoles y sus sucesores, porque está unido al Romano Pontífice, obispo de Roma y sucesor del primer Papa: Pedro.

La Iglesia recibió de Cristo la triple misión: la misión de enseñar, o sea, la misión profética (profeta), la misión de santificar, es decir, la misión sacerdotal (sacerdote), y la misión de gobernar o la potestad regia (rey), o sea de pastorear el rebaño y servir al pueblo de Dios.

Evangelización y Catequesis

Por eso, todos nosotros: obispo, sacerdotes y fieles laicos debemos hacer apostolado; hemos de orientar y animar a que mucha gente se acerque a Dios. Hemos de evangelizar y hacer mucha catequesis.

La evangelización y la catequesis son prioridades pastorales urgentes que nuestro obispo, Mons. José María Ortega Trinidad, nos ha ido insistiendo desde que ha llegado a la Prelatura de Juli, y que está plasmado en su primera carta pastoral del año 2007.

La evangelización, como sabemos, es el primer anuncio de Cristo. Ese primer anuncio se dio en nuestra tierra ya durante más de 500 años. Lo que tenemos que hacer ahora es profundizar en ese conocimiento y seguimiento a Cristo a través de una adecuada catequesis.

Nueva Evangelización

Empero, hoy, en especial desde el concilio vaticano II se habla de una Nueva Evangelización. No nueva en la doctrina, pues la doctrina de Cristo no cambiará nunca. Pero si nueva en la expresión, nueva en el ardor y nueva en el método.

Que nuestra meta en la pastoral y en el apostolado personal y grupal sea que todos busquen a Cristo, que todos conozcan a Cristo, que todo amén a Cristo, que todo sirvan a Cristo. Y una cosa importante, que una vez encontrado a Cristo no lo perdamos de vista, no le abandonemos, que se seamos fieles hasta la muerte, muy unidos dentro del pueblo de Dios que es la Iglesia.

Preocupación Paternal de Nuestro Prelado

Mons. José María, nuestro obispo prelado de esta Iglesia Local de Juli, está muy presente entre nosotros. Constantemente, pero en especial en su última carta a los sacerdotes, nuestro pastor nos manifiesta su preocupación por los sacerdotes, indicándonos que sepamos enseñar siempre la verdad de Cristo. En efecto, nos anima exhortándonos: “queridos sacerdotes, les pido y ruego sean verdaderos propagadores y defensores de la fe aunque nos acarree adversidades, críticas o murmuraciones, incluso dolor o sufrimiento”.

Igualmente, se muestra muy cercano a sus presbíteros cuando dice: “a cada uno les acompaño todos los días en la Santa Misa, en medio de la oración y en esos ratos de conversación con el Señor estás tú y tu parroquia con todas sus dificultades. Nuestro Señor sabrá distribuir las gracias y dones según se los merecen”.

Y termina dicha carta insistiendo que todos vivamos muy unidos a Hijo de María en fraternidad, rezando unos por otros. En efecto, concluye expresándose así: “recemos los unos por los otros, recemos por los seminaristas; les ruego también sigan rezando por mí, aunque tal vez no lo merezca, pero lo necesito, el Señor les recompensará con creces”.

Unido a la Cruz

Estoy seguro que Dios acoge con agrado y benevolencia la oración vocal y mental de nuestro Obispo, e igualmente, la oración del cuerpo. Él está ofreciendo su enfermedad, unido a la Cruz de Cristo. Esa es la fortaleza que Dios nos da, puesto que por la cruz se va a la luz, por la muerte en la cruz se va a la luz de la resurrección. Lo que más agrada a nuestro Padre Dios es la oración de los niños y de los enfermos. Esas gracias que por la enfermedad nuestro Pastor va obteniendo de la divinidad, está siendo distribuido –estoy convencido- por la comunión de los santos a todos los sacerdotes, diáconos, y fieles laicos de nuestro pueblo de Dios, presente en la Prelatura Territorial de Juli.

Devoción y Amor a la Virgen María

Pidamos abundantes, buenas y santas vocaciones sacerdotes, religiosas y especial consagración por la intercesión de Virgen María en la advocación “Nuestra Señora de Guadalupe”, patrona del nuestros Seminario Mayor. Imploremos la abundantísima bendición de la Trinidad Santísima por intercesión de la “Virgen Inmaculada”, patrona de nuestra Prelatura de Juli, por los que somos hijos de nuestra madre la Iglesia, y por todos aquellos que se irán acercándose –por el conocimiento y amor a Dios– al redil de Cristo Jesús, verdadero Dios y Verdadero hombre.

Texto proporcionado por la Prelatura de Juli.

Fotografías del evento aquí: https://www.flickr.com/photos/ipandina/albums/72157671247170180.

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“LOS JÓVENES SON LOS QUE REJUVENECEN LA IGLESIA”: ENTREVISTA AL P. GERSON BAUTISTA MELO

En la presente entrevista, realizada vía correo electrónico en julio de 2016, el P. Gerson Bautista Melo, de la Prelatura de Juli, nos cuenta su experiencia con el trabajo pastoral con los jóvenes y su importancia para la vitalidad de la Iglesia. Otros temas, como el descubrir de su vocación, la reapertura de la radio y el acondicionamiento de la capilla de adoración, nos permiten conocer más de las diversas actividades de la Prelatura de Juli.

Cuestionario:

Quisiéramos saber un poco de su vida: ¿cuándo y dónde nació?, ¿cuántos hermanos tiene?, ¿dónde realizó sus estudios de seminarista?, ¿cuándo se ordenó de sacerdote?

Nací en el departamento de Lima. El 17 de Setiembre de 1984. Somos tres hermanos y yo soy el último. Mis estudios de filosofía y teología los realicé en el Seminario Mayor “San José” de Cañete, y me ordenó de sacerdote Mons. Ricardo García el 30 de noviembre de 2012. Al día siguiente celebré mi primera Misa Solemne en el Santuario de las Carmelitas en San Vicente de Cañete.

Ahora, le agradeceríamos si nos cuenta, ¿cómo nació su vocación sacerdotal, qué factores y personas influyeron en la decisión de volverse sacerdote?

Fui acólito desde los 5 años hasta los 17 años. Fui amigo de muchos sacerdotes que pasaban por mi parroquia y lógicamente participaba en las actividades parroquiales. Un hermano mío estudiaba en el seminario y solíamos escribirnos cartas con respecto a la vocación al sacerdocio. Me regalaba libros espirituales y también alguno por ahí de latín. Leí aquellos y muchos libros que teníamos en la biblioteca porque mi padre es profesor de historia, mi madre también pudo serlo pero por mi hermano mayor se dedicó a nosotros plenamente y rezaba mucho para que uno de nosotros fuera sacerdote. A pesar de estos recursos también influyó en mí amigos y amigas ya en la secundaria. Claro que eran amistades normales pero cuando los sacerdotes me hablaban sobre el sacerdocio les decía que mi vocación era el matrimonio. Cuando terminé la secundaria ingresé a la universidad, estudiaba computación e informática. Los fines de semana ayudaba en las Misas a Mons. José María Ortega, que en aquel tiempo era párroco de la Catedral de San Vicente. Así que no perdí contacto con mi servicio de acólito y estar cerca de Dios. Lo que fue marcando mi vocación fue que empecé a ir al club de jóvenes del Seminario Mayor. Hice nuevos amigos y también –no voy a negarlo– iba porque los sábados hacían deporte y por los libros de su biblioteca. En esas circunstancias aprovechaba en hablar con el Padre Manuel Tamayo que en realidad era él quién me buscaba para hablar conmigo. ¡Me sacaba de medio del deporte y conversábamos sobre la vocación! En fin, si era un requisito hablar con él para hacer deporte le contaba todo en la charla, y siempre daba mis pretextos…

Y el momento decisivo fue que la universidad se cerró por una ley ministerial, por problemas jurídicos. Me quedé al aire y cientos de compañeros míos. Ellos enjuiciaron a la universidad y yo me puse a pensar qué iba a pasar conmigo. Era julio y en Lunahuaná (Cañete) se realizaba cada año, en ese mes, el curso internacional de Teología. El coordinador era el Padre Manuel y ni bien le comenté sobre el quiebre de la universidad me incluyó en la lista de los seminaristas como anfitriones del curso. Mi labor en ese curso fue atender a los participantes en el comedor junto a otros seminaristas y por supuesto participar del curso de Teología. Recuerdo que en las reuniones con ellos y clases de teología estuve bastante perdido. Pero me llamó la atención la gran diferencia entre los chicos de la universidad y los seminaristas. Una gran diferencia respecto al modo de vivir, de pensar y los caracteres.

Después de reflexionar, hacer oración y pedirle a Dios que me ilumine ingresé al Seminario en agosto del 2001.

Ya como sacerdote, ¿cuál ha sido su experiencia?, ¿en qué parroquias ha estado presente, qué cargos le ha tocado ocupar?

Como seminarista y como diácono trabajé con el Padre alemán Tomas Huckeman en la parroquia de San José. Eso implicaba un trabajo intenso. Visitas a los hospitales, los bancos, instituciones públicas, dar clases en el colegio, la parroquia… siempre vendiendo las hojas dominicales… Me marcó esa capacidad de trabajo y estoy muy agradecido por esa visión y acción en el apostolado de aquel sacerdote.

Como sacerdote he trabajado en la parroquia de Antioquía y después de un año en la parroquia de Quilmaná (Cañete). También trabajé en el seminario menor y mayor de Cañete como profesor de música.

Nos gustaría saber un poco más de la parroquia que ahora tiene a cargo. ¿A qué aspectos viene dando más importancia?, ¿existen grupos de laicos (quizá de monaguillos)?, ¿cuenta con la presencia de otras comunidades religiosas como monjas o religiosos?

Hace dos años gracias a la confianza de Mons. José María Ortega vine a trabajar a Puno como Canciller de la Prelatura de Juli, también como profesor de filosofía y lenguas clásicas en el Seminario Mayor “Nuestra Señora de Guadalupe”, además de la atención de la casa de ancianos que dirigen las Hnas. Misioneras de la Caridad. El año pasado reaperturé el funcionamiento de radio sintonía, la radio en FM de la prelatura en el cual me desempeño como director. Desde este año además de seguir en la cancillería y en el seminario, estoy de asesor parroquial de las Hnas. Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en la parroquia de Pomata. Mi labor en la parroquia, por el trabajo que tengo en el obispado de Juli, se reduce a celebrar las misas en las comunidades de Pomata que gracias a Dios aún conservan la costumbre de solicitar misas por diversas necesidades y son muchas. También me alegra acondicionar una capilla para la adoración eucarística diaria ubicado al costado de la catedral “San Pedro” en la plaza de armas de Juli.

En general, ¿cómo es su feligresía?, ¿qué festividades son las más celebradas?, y ¿qué necesidades considera más relevantes?

La parroquia de Pomata es un territorio muy grande y gracias a las Hnas. Vicentinas (que son las encargadas de la Parroquia) podemos atender a casi todos los colegios y escuelas que están en nuestro territorio. Participo con ellos porque celebran sus aniversarios y fiestas, así puedo tener cercanía con ellos. En el templo principal “Santiago Apóstol” de Pomata, que es patrimonio cultural de la nación, celebramos la Misa dominical con afluencia de muchos fieles que vienen de otras comunidades cercanas y lejanas. Tienen mucha fe y devoción a Santiago Apóstol y a la Virgen del Rosario que son sus patronos. A fines de julio y en octubre celebraremos estas festividades con la participación de las autoridades civiles y militares, alferados y residentes dentro y fuera de Pomata. Hay mucho colorido y fiesta, con muchas danzas, trajes típicos, bandas de músicos, quema de castillos, etc.

Estamos trabajando para que los fieles se acerquen más a los sacramentos. Los sábados y domingos aprovechamos en dar la unción a los enfermos y ancianos. Con los jóvenes y niños trabajo en coordinación con las Hnas. Vicentinas y los profesores de religión.

Desde su perspectiva, ¿cómo observa el compromiso de los jóvenes con su Iglesia?

El trabajo de las hermanas Vicentinas es loable. El grupo de jóvenes tiene una gran importancia en la liturgia. Leen las lecturas, apoyan en el coro, recogen las limosnas, y los acólitos ayudan en la Misa. Participan de un modo activo en la Santa Misa y luego se preparan en la catequesis. Son ellos los que rejuvenecen la iglesia y alegran el corazón de los mayores. Por supuesto que invitamos y hacemos lo posible para que más jóvenes se involucren con las actividades parroquiales. Con respecto a la radio que he reaperturado tengo cercanía con jóvenes que trabajan voluntariamente y descubren nuevas capacidades que tienen escondidas. A medida que mejoremos la transmisión y lleguemos a otros lugares habrá más actividad juvenil y espero sean buenos profesionales y tal vez surja de ahí algunas vocaciones al seminario o al noviciado de religiosas.

¿Cómo participan las mujeres en la Iglesia?

Participan de diferentes maneras. Me alegra y siempre alabo a las mamás y abuelas que se acercan al templo. ¡Llegan con sus hijos, con sus nietos, llevan a sus esposos! Y las hermanas Vicentinas que son muy apostólicas han acercado a muchos jóvenes y niños a la Iglesia. Si no fuera por todas ellas… ¡qué sería de la Iglesia!

Eso es un poco sobre mi vocación y sobre mi trabajo pastoral.

Agradezco al Instituto de Pastoral Andina por esta entrevista. A todos los que trabajan en dicha institución que evangelizan y propagan la vasta y maravillosa cultura llena de fe y buenas costumbres de esta parte del Perú.

Muchas gracias.

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PATRIOTISMO CON ALMA: DESDE NUESTRA TIERRA EL PERÚ HACIA EL CIELO

Nuestra patria, el Perú, se acerca con la celeridad propia de la época actual, a cumplir el bicentenario de su independencia. Ahora estamos próximos a celebrar el 195° aniversario de este hecho importante que implica –o ha de implicar- desarrollo, paz, salud y concordia, para nosotros, varones y mujeres nacidos en estas tierras.

Al hacerlo, tomamos conciencia de que un gran número de habitantes del Perú hemos ido recibiendo –desde algunos siglos antes de la Independencia, gracias a la evangelización-, un don que no es incompatible  con el amor a la patria, con la virtud del Patriotismo; un don que continúa dándose hasta hoy de manera dinámica, y  es el de la fe teologal, infundida en el alma de las personas, al recibir el primer sacramento de la Iglesia Católica: el Bautismo. Por él recibimos la mayor de las riquezas, la de ser cristianos, otros cristos, ungidos como Él, profetas, reyes, sacerdotes, con la noble misión de enseñar, servir, santificar.

Esta realidad invisible, pero palpable,  conlleva obligaciones morales y jurídicas[1], no discrimina a las personas de otras creencias y está  aunada al hecho de haber nacido en esta nación peruana por lo que podemos comprender nuestra condición humana-terrena de ciudadanos, y con ello, el interactuar de la convivencia de nuestros pueblos.

Patriotismo en la propia vida

Por ello recordemos que “el patriotismo es la virtud que lleva a buscar el bien de la comunidad nacional a que pertenecemos, preocupándonos de cumplir nuestros deberes cívicos.

Esta virtud implica:

  1. a) el respeto a la autoridad competente y a la memoria de los hombres beneméritos de la patria;
  2. b) el amor de predilección hacia la propia tierra;
  3. c) la obediencia a los mandatos legítimos de las autoridades;
  4. d) la participación-en la medida de las posibilidades-en la vida ciudadana, a través de las personales aportaciones y cumpliendo los deberes cívicos.[2]

Al aprender esto, hemos de seguir nuestro itinerario, el  incoado ya por nuestra patria  aquel 28 de julio de 1821, y que debemos empezar en cada uno de nosotros por la defensa de la vida y de la familia, por la propia vocación; siendo esta última, la que, al descubrirla y seguirla, nos brindará  el gran aporte personal, que cada uno  ofrezca para forjar nuestra nación. No podemos hacer todo el bien, pero hay un bien que si no hacemos quedará por hacer. Basta ya de espectadores pasivos, necesitamos activos protagonistas, aquí y ahora, de nuestro Perú.

En este proceso, la educación ha de impulsar una cohesión sana, solidaria y fraterna entre los hombres, que diseminados por todo nuestro territorio, se van forjando, el propio ámbito profesional y social, en cada región de nuestra patria, en comunicación con el resto del mundo globalizado.

La Iglesia Católica entre sus enseñanzas, nos recuerda en favor de la persona humana, que no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino considerar que su cuerpo es bueno y digno de honra porque ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día[3]. Sin embargo aquí se presenta una fuerza antagónica en todo hombre, en la sociedad mundial, y por ende también en la nuestra: que la raza humana herida por el pecado de origen, experimenta las rebeliones del cuerpo (…) indicando como contrapartida, que la propia dignidad del hombre pide que se glorifique a Dios en su cuerpo y no permita que esté al servicio de las inclinaciones depravadas de su corazón[4].

Es entonces cuando comprendemos, con nuestra razón iluminada por la fe que Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, ha entrado en el tiempo, en la historia para una misión. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”[5], ha venido en ayuda de nuestra naturaleza caída, para salvarla del pecado, y ante esto, podemos aceptarlo o rechazarlo como hicieron aquellos por los que vino primero, los del pueblo escogido: “vino a los suyos  y los suyos no le  recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio la potestad de ser hijos de Dios”[6].

Podemos deducir que el cúmulo de vicios, desordenes morales, miserias humanas, conflictos bélicos entre naciones y otras tristes situaciones afines, son fruto de la soberbia del hombre, que le lleva a la negación de Dios y de sus mandamientos, frutos de su amor misericordioso; de que en la sociedad se quiere expulsar a Aquel de quien procedemos y que es el único que puede ordenar nuestra existencia.

El remedio para nosotros los hombres- en nuestra patria y en el mundo -, será dar un giro bueno, radical y constante; siguiendo una actitud de escucha atenta a la Palabra de Dios, para humanizarnos y convertirnos, con una obediencia que nos lleve a Jesucristo, Redentor del hombre, siendo así liberados por la Verdad que es Él[7].

Un ejemplo universal de patriotismo para nuestra realidad

La misión universal – es decir, Católica- de la Iglesia nace del mandato de Jesucristo[8]  y se cumple en el curso de los siglos en la proclamación del misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y del misterio de la encarnación del Hijo, como evento de salvación para toda la humanidad[9].

Dentro de los que mejor han acogido este anuncio de salvación y han dejado “huellas profundas de virtud” en la historia, han estado los Santos. Comenzando por los dos más conocidos: santa Rosa de Lima y san Martín de Porres, y siguiendo por quien los confirmó, Santo Toribio de Mogrovejo, quien confirmó a más de un millón y organizó nuestra Iglesia del Perú con sus concilios, sínodos y sobre todo con sus visitas misioneras. No podemos olvidar a san Juan Macías, amigo de san Martín y al gran san Francisco Solano que tanto nos recuerda a San Francisco de Asís. Y no podemos por menos de recordar a los recientes beatos, los mártires de Chimbote, que dieron su vida por Cristo como signo de reconciliación en una sociedad crispada por el odio y el terror.

Cito aquí, por la catolicidad y por ser –también como nuestros santos peruanos- un ejemplo de Patriotismo con alma; a una mujer, nacida entre Francia y Lorena, en un poblado llamado Domremy, canonizada por el Papa Benedicto XV en 1920[10], esta figura es: Santa Juana de Arco.

Su llamado

Su vida transcurrida de 1412 a 1431, estuvo marcada por la docilidad al Señor, ya que por sus propias palabras sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia mística a partir de la edad de 13 años. A través de la «voz» del arcángel san Miguel, Juana percibe que el Señor la llama a intensificar su vida cristiana y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo[11].

Estos datos que nos brindaba para edificación nuestra, el ahora Papa emérito Benedicto XVI, son iluminadores, pues se sabe que todo lo que viene de Dios, si es de Él pasa por el examen serio, de estudio y oración por parte de la Jerarquía de la Iglesia, para comprobar su autenticidad.

Santa Juana de Arco en el año 1429, inicia su obra de liberación en favor de su patria; con tan sólo 17 años, como una persona muy fuerte y decidida; superando todos los obstáculos, se encuentra con el Delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos de la universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada malo, sólo a una buena cristiana[12].

Con ello también se dan cuenta de los dones morales y espirituales de los que la ha dotado Dios  para una misión política Lo señala la respuesta firme de su «sí», con el voto de virginidad, con un nuevo compromiso en la vida sacramental y en la oración: participación diaria en la misa, confesión y comunión frecuentes, largos momentos de oración silenciosa ante el Crucifijo o la imagen de la Virgen.[13]

Su acción

La “Valiente” como la llama Mark Twain en su libro[14] afrontó dos momentos importantes en su actuar político señalados por Benedicto XVI: primero el 22 de marzo de 1429, Juana dicta una importante carta al rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleans. Su propuesta es una paz verdadera en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jesús y de María, pero es rechazada, y Juana debe luchar por la liberación de la ciudad, que acontece el 8 de mayo. El otro momento es la coronación del rey Carlos VII en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un año entero, Juana vive con los soldados, llevando a cabo entre ellos una auténtica misión de evangelización. Son numerosos sus testimonios acerca de la bondad de Juana, de su valentía y de su extraordinaria pureza[15].

Su patriotismo está fundado en una obediencia a la fe, apoyada en la plegaria intensa “y cumpliendo fielmente sus obligaciones civiles”[16], elementos perfectamente unidos.

Su Martirio

La pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430, cuando cae prisionera en manos de sus enemigos. El 23 de diciembre la llevan a la ciudad de Rouen. Allí tiene lugar el largo y dramático Proceso de condena, que se inicia en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera[17].

Los dos jueces eclesiásticos que la procesan eran franceses, y habían hecho pacto con los borgoñones, linaje del que procedían los de la casa real de Inglaterra[18]. Además señalaba el Papa Ratzinger, acerca de este Proceso de condena, que se daba por una supuesta postura de herejía, que estaba enteramente dirigido por un nutrido grupo de teólogos de la célebre Universidad de París, que participaban como asesores.

Este proceso es una página desconcertante de la historia de la santidad y también una página iluminadora sobre el misterio de la Iglesia que, según las palabras del concilio Vaticano II, es «a la vez santa y siempre necesitada de purificación» (Lumen gentium, 8).  Continua enseñando Benedicto XVI: Vienen a la mente las palabras de Jesús según las cuales los misterios de Dios son revelados a quien tiene el corazón de los pequeños, mientras que permanecen ocultos a los sabios e inteligentes que no tienen humildad (cf. Lc 10, 21). Así, los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma: no sabían que estaban condenando a una santa[19].

“La mañana del 30 de mayo, recibe por última vez la santa Comunión en la cárcel e inmediatamente la llevan al suplicio en la plaza del antiguo mercado. Pide a uno de los sacerdotes que sostenga delante de la hoguera una cruz de procesión. Así muere mirando a Jesús crucificado y pronunciando varias veces y en voz alta el Nombre de Jesús.

Juana hizo pintar la imagen de «Nuestro Señor que sostiene el mundo»: icono de su misión política. La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana lleva a cabo en la caridad, por amor a Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles”[20].

Pero Dios que es fiel, y cuya esencia es el amor justo y misericordioso, aclara en las vías ordinarias, como han sido las cosas, de esta forma cerca de 25 años más tarde, el Proceso de nulidad, iniciado bajo la autoridad del Papa Calixto III, se concluye con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456). Este largo proceso, que recogió las declaraciones de los testigos y los juicios de muchos teólogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y la perfecta fidelidad a la Iglesia[21].

El ejemplo universal de Santa Juana de Arco puede hacernos reflexionar sobre nuestro actuar en medio del mundo, para aportar lo mejor que Dios haya puesto en nuestra vida, es decir nuestras capacidades, cualidades y aptitudes.

Al hacer memoria de nuestro 195° aniversario patrio, y teniendo en cuenta el mandato misionero de Cristo de alcance universal, pues lo indica claramente a los Apóstoles y la primitiva comunidad cristiana: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”[22]. Comprendemos que la fuerza del Espíritu Santo va iluminando las conciencias y purificando los corazones, para que de esta forma las personas contribuyan a forjar sociedades sólidas en valores humanos y divinos[23], con la ayuda que propone la fe teologal, superando el poder del maligno, el poder de la iniquidad, que no deja de estar presente.

El Papa Francisco esto lo tiene claro y nos llama a ser constructores de puentes entre los hombres. Y más aún en la propia patria, en nuestro Perú, y así se proceda en cada país, en los cinco continentes. Por eso decía: “como Jesús ha resucitado y nos atrae más allá de la muerte, la fe es la luz que viene del futuro, que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro «yo» aislado, hacia la más amplia comunión”[24], con el Dios Uno y trino.

Nos encontramos en el Año del Jubileo de la Misericordia y en vísperas del Cuarto Centenario de la muerte de Santa Rosa. Que Dios Padre, rico en misericordia, nos bendiga en Jesucristo, su Hijo Unigénito con el Espíritu Santo para cumplir tan nobles fines. Roguemos esta bendición siempre, para el Perú, para su sostenido y pleno desarrollo ¡Felices Fiestas Patrias!

Pbro. Eduardo Jesús Roller Chong

Prelatura de Juli

Puno-Perú

Fotografía proporcionada por Pbro. Eduardo Jesús Roller Chong (Prelatura de Juli).

[1] Cf. CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA SACRAE DISCIPLINAE LEGES en el Código de Derecho Canonico, EUNSA 2007, p. 53, 2° párrafo.

[2] RICARDO SADA-ALFONSO MONROY, Curso de Teología Moral, Palabra 1987, p. 158

[3] Cf. CONCILIO VATICANO II, Constitución Gaudium et spes, n. 14, Biblioteca de Autores Cristianos, 2012, p. 251. (A partir de ahora GS)

[4] Cf. GS n. 14

[5]  Jn 1, 14

[6] Jn 1, 11-12

[7] Cf. AUGUSTO SARMIENTO, TOMAS TRIGO, ENRIQUE MOLINA, Moral de la Persona, EUNSA 2006, p. 333; Jn 8, 31-32

[8] Mc 16, 15-16

[9] Cf. DECLARACIÓN DOMINUS IESUS, Congregación para la Doctrina de la Fe, Paulinas 2002, p. 5

[10] Cf. BENEDICTO XVI, Audiencia General sobre Santa Juana de Arco, 26 de enero de 2011, w2.vatican.va (A partir de ahora AGBXVI – SJA, 26.01.2011)

[11] Cf. AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[12] Cf. Ibidem.

[13] Cf. Ibidem.

[14] Cf. MARK TWAIN, Juana de Arco, Palabra 1989, p. 42.

[15] Cf. AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[16] CONCILIO VATICANO II, Decreto Apostolicam actuositatem, n. 14, Biblioteca de Autores Cristianos, 2012, p. 510.

[17] Cf. AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[18] Cf. MARK TWAIN, Juana de Arco, Palabra 1989, p. 42; AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[19] Cf. AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[20] AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[21]Cf. AGBXVI – SJA, 26.01.2011

[22] Mc 16, 15

[23] Hch 1, 8

[24] FRANCISCO, Carta Encíclica Lumen Fidei, Paulinas 2013, n. 4, p. 6

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