(Prelatura de Juli, marzo de 2013) El lunes 25 de febrero empezó una semana de labores para los sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos responsables de parroquias de la Prelatura de Juli; se trataba de una semana de formación permanente. Teniendo como tema a desarrollar, el Derecho parroquial: la atención sacramental y los documentos del archivo de una parroquia.

Para este curso arribó a nuestra prelatura, el Illmo. Sr. Pbro. Víctor Luis Huapaya Quispe, Doctor en Derecho canónico, miembro del Tribunal Eclesiástico de Lima, presidente de la Asociación Peruana de Canonistas; quien accedió a dictar una serie de lecciones muy necesarias para servir mejor a la feligresía de esta circunscripción eclesiástica.

Este curso llegó a su fin el viernes 01 de marzo, con la satisfacción de parte del ponente y asistentes, de haber resuelto dudas y casos prácticos que se suelen presentar en la oficina parroquial, con asuntos como el traslado de la celebración de un matrimonio a una parroquia de una Iglesia particular distinta o dentro de la misma.

Del estudio, tan necesario para estar actualizados en las materias competentes y brindar un servicio eclesial más eficaz a los fieles; se pasó luego de algunos días, ahora sólo el clero de la Prelatura con sus diáconos y presbíteros en pleno, a una semana de ejercicios espirituales.

Este curso de retiro, se llevó a cabo del 11 al 15 de marzo en la casa de retiro “María”, que tiene la Prelatura de Juli en la ciudad de Chucuito. Este año, nuestro Obispo Monseñor José María Ortega, invitó a su hermano en el episcopado Monseñor Héctor Eduardo Vera Colona, Obispo de Ica para que lo dirigiera.

Durante su predicación bastante performativa, Mons. Vera glosó la parábola del “Hijo pródigo” o también conocida como la del “Padre misericordioso”, tuvo un objetivo que esperamos con la gracia de Dios se dé en nuestro clero: “salir convencidos de que Dios camina siempre a nuestro lado”. Para lo cual nos motivó a ser contemplativos, buscando y promoviendo el silencio, el llenar los espacios con actos de contrición para facilitar a la propia alma el don de la conversión.

Un detalle que creo quedará marcado en la memoria de todos los participantes de este curso de retiro-y creo que en todos los fieles católicos-fue que el miércoles 13 de marzo, alrededor de las 14 horas nos enteramos de la fumata blanca salida de la chimenea de la capilla Sixtina en el Vaticano: ¡Habemus Papam! Nos reunimos entorno al televisor que tiene el personal de la casa, para ver al nuevo Romano Pontífice, nuestro padre común.

Y cuando lo anunciaron, se supo que era el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, de nacionalidad argentina. Tomaba por primera vez en la historia de la Iglesia el nombre de Francisco, rezamos con él nuevo Papa por el Obispo emérito de Roma Benedicto XVI, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, para luego escuchar sus sencillas y hondas palabras dando paso a la bendición Urbi et Orbi que como Sucesor de San Pedro daba por primera vez.

Estamos agradecidos al Señor por estos dones que nos regala, se nota que Él no se deja ganar en generosidad, ya al terminar los Ejercicios Espirituales, siguiendo el consejo de Mons. Héctor Vera, de hacer pocos propósitos, pero concretos, nos queda decirle al Hijo de Dios, nuestro Señor: “Jesús, si no me ayudas a vivirlos, se lo digo a tu mamá”, es decir a nuestra madre, la Purísima Virgen María. Sabemos que todo irá bien de su mano.

Pbro. Eduardo Jesús Roller Chong (Prelatura de Juli).