(Prelatura de Ayaviri, 2 de octubre de 2014) El día miércoles 01 de octubre, memoria de Santa Teresita del Niño Jesús el Obispo Prelado de Ayaviri, Mons. Kay Martín Schmalhausen, celebró la ordenación presbiteral de dos diáconos de la Prelatura y de la ordenación diaconal de cinco seminaristas.

La celebración, que tuvo lugar la Catedral San Francisco de Asís, contó con la participación de cuarenta presbíteros varios venidos de las jurisdicciones vecinas de Cusco, Sicuani, Juli y Camaná.

Durante su homilía, el Prelado recordó a los presentes que “Dios se constituye un cuerpo de ministros. Él mismo les comunica su Espíritu. Repartiendo sus dones nos envía a servir en la diversidad de los encargos con la misma diaconía del Señor, que “no ha venido a ser servido sino a servir” y que “siendo él el primero entre todos se ha hecho el último y servidor de todos”.

Dirigiéndose a los próximos diáconos, los exhortó a hacer suya la divisa del servicio: “Sirvan; sirvan en comunión con el Obispo –que en efecto no puede solo– y del presbiterio. Realicen este servicio en espíritu de fraterna colaboración. Sirvan generosamente a los fieles mediante esta triple diaconía que hoy les es confiada: el ministerio de la palabra, el servicio del altar y la caridad para con todos, especialmente con los más necesitados.

En otro momento de su homilía Mons. Kay Martín se dirigió a los candidatos al presbiterado y les exhortó diciendo: “Queridos José y Percy: con el orden del presbiterado entrarán en esta escuela del amor que se da, se entrega, sin medida. En ella, les recomiendo vivamente y quizá como última idea acercarse a aquellos dos altares que esta escuela les ofrece y que habrán de moldear su existencia sacerdotal. El primer altar es el de la Eucaristía. Al celebrarla día a día aprendan a ofrecerse juntamente con el Señor. Todos sus esfuerzos y trabajos, sus fracasos y sus logros pónganlos en la patena del altar. Si hubieran debilidades o desengaños, angustias o sufrimientos que no faltarán, sea todo esto presentado a Dios Padre por medio de su Hijo. En sus súplicas, sus lágrimas y oraciones por los fieles háganse enteramente oblación a Dios, que escucha y responde siempre con generosidad. Encontrarán fuerzas sobreabundantes para un trabajo y ministerio pastoral gozoso y pleno en frutos. Pero además de la Eucaristía consuman tiempo en el confesionario: es éste el segundo altar. En aquella sede de la misericordia ofrezcan el sacrificio de su escucha paciente, del consejo sereno y bien ponderado. Ofrezcan a Dios sus cansancios y sufrimientos por la conversión de sus hermanos. Es éste el altar de la oración silenciosa, callada a favor de los penitentes. Que el confesionario sea para ustedes el lugar de la compasión entrañable, de ejercer la misericordia del Padre, de regalar el abrazo del perdón de Dios.”

Finalmente, nuestro obispo agradeció a las familias de los ordenados por su generosidad al entregar a sus hijos al servicio de la Iglesia.

Texto e imagen extraídos de la página web de la Prelatura de Ayaviri (http://prelaturaayaviri.org/index.php?option=com_content&task=view&id=2758&Itemid=1) el 10 de octubre de 2014.