Actualizado: 18 de marzo de 2017

El impulso renovador del Concilio Vaticano II

A mediados del siglo XX la Iglesia católica recibió del Espíritu Santo un aire renovador, en el que los laicos comenzaban a jugar un papel cada vez más importante. Así, en enero de 1959 el Papa Juan XXIII convocaba al Concilio Vaticano II, que seis años después clausuraría Pablo VI.

La aplicación de las disposiciones generadas en el Concilio, no exentas de luces y sombras, significó en la Iglesia en el Perú una nueva preocupación. De manera que iluminada por ella pueda hacer eficaz el anuncio del Evangelio en el mundo andino, teniendo como base de esa preocupación la necesidad de comprender y valorar las culturas locales e iluminarlas desde la verdad liberadora del Señor Jesús.

El Concilio Vaticano II, con decretos conciliares como el «Christus Dominus» (sobre el ministerio pastoral de los obispos) y el «Presbyterorum Ordinis» (sobre el ministerio y vida de los obispos), mostraban a todo el mundo, y especialmente a los católicos, la importancia del diálogo de la Iglesia con los hombres de su tiempo haciendo un prudente uso de las ciencias humanas y divinas en su labor pastoral. Así, los padres conciliares señalaban que «para procurarse mejor el bien de los fieles, según la condición de cada uno, esfuércese en conocer bien sus necesidades, las condiciones sociales en que viven, usando los medios oportunos, sobre todo de investigación social. Muéstrense interesados por todos, cualquiera que sea su edad, condición, nacionalidad, ya sean naturales de allí, ya sean advenedizos, o forasteros».

Asimismo, dichos decretos señalan que «la ciencia de un Ministro Sagrado debe ser sagrada, porque emana de una fuente sagrada y a un fin sagrado se dirige. Ante todo, pues, se obtiene por la lectura y meditación de la Sagrada Escritura, y se nutre también fructuosamente con el estudio de los santos padres y doctores, y de otros monumentos de la Tradición. Además, para responder convenientemente a los problemas planteados por los hombres contemporáneos, conviene que los presbíteros conozcan los documentos del Magisterio y, sobre todo, de los concilios y de los romanos pontífices, y consulten a los mejores y probados escritores de teología».

Otro decreto conciliar importante ha sido el relacionado a la actividad misionera de la Iglesia: «Ad Gentes». Sobre éste, los miembros fundadores del IPA resaltaron lo siguiente:

«Para que los mismos fieles puedan dar fructuosamente este testimonio de Cristo, […] estén familiarizados con las tradiciones nacionales y religiosas; descubran, con gozo y respeto, las semillas de la Palabra que en ellas laten […]
Como el mismo Cristo escudriño el corazón de los hombres y los ha conducido en un coloquio verdaderamente humano a la luz divina, así sus discípulos, inundados profundamente por el espíritu de Cristo, deben conocer a los hombres entre los que viven, y tratar con ellos, para advertir en diálogo sincero y paciente, las riquezas que Dios generoso ha distribuido a las gentes» (Ad Gentes, N° 2).

Con ello, quedaban evidenciados dos aspectos fundamentales de la labor pastoral: la primera, que es Dios, por medio de su Palabra, Él que ilumina las diversas realidades culturales y sociales; y la segunda, la necesidad de un trabajo pastoral que, para ser legítimo y eficaz, se inserte necesaria y vitalmente en una eclesiología de comunión.

En este contexto los obispos de América Latina ponen en marcha una serie de iniciativas encaminadas a hacer efectivo, en su quehacer pastoral, las exhortaciones y recomendaciones del documento. Una de ellas, en el ámbito de las circunscripciones eclesiásticas de la región sur del ande peruano, será la creación del Instituto de Pastoral Andina (IPA).

Fundación del IPA

De esta manera el 5 de julio de 1969, siete arzobispos, obispos, prelados con jurisdicciones en Cusco, Puno y Apurímac, dieron vida institucional al IPA. Estos fueron:

Nombre Jurisdicción Región
Mons. Ricardo Durand Flórez, S.J., arzobispo Arzobispo del Cusco Cusco
Mons. Julio Gonzáles Ruiz, OSB, obispo Obispado de Puno Puno
Mons. Enrique Pelach Feliu, Opus Dei, obispo Obispado de Abancay Apurímac
Mons. Nevin Hayes, O. Carm., obispo prelado Prelatura de Sicuani Cusco
Mons. Luciano Metzinger, SSCC, obispo prelado Prelatura de Ayaviri Puno
Mons. Eduardo Fedders, MM, obispo prelado Prelatura de Juli Puno
Mons. Lorenzo Micheli, OSA, administrador apostólico Prelatura de Chuquibambilla Apurímac

El primer comité ejecutivo estuvo conformado por tres cargos: director ejecutivo, director de investigación y director de formación. El entonces padre Luis Dalle ocupó el cargo de Director Ejecutivo, acompañado del P. Manuel Marzal como director de investigación y del Fr. Pacheco Zegarra como director de formación.

El IPA se estableció en la ciudad de Cusco, siendo un ambiente del seminario arquidiocesano el primer local institucional.

El arzobispo de Cusco, Mons. Durand, fue uno de los más entusiastas para la fundación del IPA. Presidió la sesión fundacional y fue él quien desde 1966 tuvo la idea original de la fundación del Instituto de Pastoral Andina. Gracias al apoyo de la Iglesia católica en Alemania, a través de la organización Adveniat, se pudieron realizar las reuniones, talleres e investigaciones previas y necesarias para establecer las líneas de acción pastoral. Los Maryknoll apoyaron decididamente en los inicios del IPA (Armas 2002: 349).

Se debe mencionar que Mons. Durand (* Huánuco, 1917 – + Lima, 2004) fundó en 1954 Cáritas de Perú. En 1988 hasta 1991 presidió la Conferencia Episcopal Peruana. Fue Arzobispado de Cusco -siendo el primer obispo jesuita del Perú- desde 1966 hasta 1975 y, seguidamente Arzobispo-Obispo del Callao. Presidió la Comisión sobre Pobreza en la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (Jesuitas en la prensa local 21.03.2013). Asimismo, publicó libros donde expresaba su postura contraria a la “Teología de la Liberación”, como en «Observaciones a teología de la liberación: la fuerza histórica de los pobres» (1985) y en «La utopía de la liberación: ¿teología de los pobres?» (1988).

Impulsor del IPA
Mons. Ricardo Durand Florez, impulsor inicial del IPA. Fuente: Jesuitas en la prensa local 21.03.2013 (URL: http://prensa.jesuitas.pe/mons-ricardo-durand-florez/). Acceso: 04.03.2017.

Como señaló en la segunda impresión del número 1 de la revista Allpanchis, en 1973, Fr. Juan Hugues, entonces Director Ejecutivo del IPA, el objetivo era emprender una «Evangelización que respete y fomente los valores culturales del pueblo campesino aymara y quechua de la región sur-andina del Perú».

En sus actas iniciales del IPA quedaba evidenciado el anhelo de renovar la acción pastoral en el ande peruano, desde un estudio serio y científico del «alma indígena☼ y que permita hacer efectiva la labor evangelizadora siempre en sintonía con el espíritu del Concilio Vaticano II.

Sobre la labor del IPA, Manuel Marzal comenta en su libro Historia de la Antropología:

«En 1968 se funda en el Cusco el Instituto de Pastoral Andina (IPA) para asesorar, en su trabajo pastoral entre quechuas y aymaras, a las siete circunscripciones eclesiásticas de la sierra sur, entre Abancay y Juli, a las que luego se unirán Ayacucho y Huancavelica. Dicho instituto […] ha organizado numerosos encuentros para sacerdotes y demás agentes pastorales de la región sobre la cultura andina, promoción humana, aprendizaje del quechua y realidad nacional; además, ha realizado y publicado muchos estudios de antropología religiosa y pastoral, y edita la revista semestral Allpanchis, que […] se ha convertido en órgano obligado de consulta» (1996: 521).

Fuentes consultadas

  • Armas Asín, Fernando. «La religión en el Perú colonial: comentario crítico sobre una abundante producción bibliográfica», págs. 347-410. En: Histórica, vol. XXVI, n. 1-2, 2002.
  • Hugues Anzoli, Juan. «El IPA y Allpanchis», s/p. En: Allpanchis, n. 5, 1973.
  • Jesuitas en la prensa local. «Mons. Ricardo Durand Flórez», 21 de marzo de 2013. Disponible en: http://prensa.jesuitas.pe/mons-ricardo-durand-florez/. Acceso: 04 de marzo de 2017.
  • Kleiber, Jeffrey. La Iglesia en el Perú: su historia social desde la Independencia. Tercera edición. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1996.