(IPA, 31 de octubre de 2014) La restauración de las obras artísticas de la Catedral de Ayaviri es una mejor puesta en escena de nuestro patrimonio cultural. El lunes 20 de octubre se inauguró la exposición de las esculturas y pinturas religiosas virreinales restauradas durante seis meses por el pequeño Taller de Conservación montado por dicha la parroquia “San Francisco de Asís de Ayaviri” para rescatar una pequeña parte de la riqueza artística de su Iglesia catedral.

Este taller estuvo liderado por Óscar Guillén, un especialista restaurador con un trabajo en el Sur andino de largo aliento y antecedentes. Prueba de ello es la gran impresión y hasta escepticismo al comprobar por los paneles de la muestra cómo se logró relucir un lienzo completamente maltratado, roto y sucio, a una belleza con 200 o 300 años de historia de devoción y religiosidad. Sin duda, una labor pacienciosa y de gran detalle para devolvernos piezas de arte que tienen ahora mucho más por enseñarnos sobre nuestro pasado y presente.

Precisamente, la intervención del Padre Miguel Coquelet, párroco de Ayaviri, recalcó la importancia del trabajo realizado pues se trata del rescate y difusión de un patrimonio colectivo, una herencia que debemos conservar y fructificar también. Más allá de que oficialmente sea Patrimonio Cultural de la Nación, la catedral ayavireña y todo lo que es parte de ella tiene mucho que decirnos sobre nosotros mismos, y no sólo a sus frecuentes visitantes y feligreses, sino a todos los peruanos en general. Hablamos pues de historias dentro de la Historia, arte forjado en nuestro Sur andino y expresiones materiales de lo simbólico, las creencias y actitudes de una comunidad a lo largo de tres siglos de desarrollo.

Desde luego que contemplar la creatividad de todos los tiempos siempre es un deleite para nuestros sentidos y la reflexión sobre lo nuestro. Y en esta ocasión hubo mucho de ello, comprobando que el arte siempre motiva lo humano en cada uno y lo llena de pensamientos que finalmente cultivan nuestro espíritu y vida cotidiana. Si a ello unimos el descubrimiento que hemos tenido y tendrán los visitantes de la exposición sobre la significativa labor de la restauración, sus retos y resultados, creemos que la sensibilidad hacia los bienes patrimoniales se verá cada vez más fortalecida y ampliada.

Como mencionó Óscar Guillén, este pequeño trabajo de seis meses, en el que también participaron estudiantes de la localidad y diversos pobladores, constituye una iniciativa pequeña pero potente y muy importante en el contexto regional puneño, pues es una de las tareas más postergadas tanto por autoridades como por la ciudadanía en general. Ahora, el reto es continuar con la senda trazada y avanzar con la restauración integral de la catedral de Ayaviri y sus piezas de arte, en el que se tocarán las puertas de cuanta institución y persona pueda aportar.

Como una imagen panorámica de lo que fue la inauguración de esta exposición, hemos quedado muy satisfechos y con la sensación de compromiso absoluto ante la curiosidad, agradecimiento y atención que los primeros visitantes de esta han tenido. Los mensajes de aliento han sido varios y abundantes. Esperamos seguir contribuyendo a esa labor y redescubrir juntos el tesoro y la belleza que tenemos allí escondida esperando.